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Presentación

1.8 Las dos parejas: el galán al sol, el lacayo a la criada

ESCENA 1.8 · vv. 741–820

Estudio crítico de

Nombre Apellidos del Alumno

Curso · Centro · Asignatura

Fecha de autógrafo

Madrid, 28 de abril de 1613

princeps 1617

la

dama boba

de Lope de Vega

1.8 Las dos parejas: el galán al sol, el lacayo a la criada vv. 741–820
La dama boba · Lope de Vega · 1613 damaboba.com
Lope de Vega · 1562–1635

Fase de composición

Madurezel Lope del Arte nuevo

6

rasgos identificativos

  1. 01 Fórmula consolidada: tres actos, polimetría funcional, mezcla de lo trágico y lo cómico
  2. 02 Comedia urbana de capa y espada en su esplendor
  3. 03 Maestría en la construcción del enredo y el doble plano amo/criado
  4. 04 Personajes de mayor complejidad psicológica
  5. 05 Publicación del Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609)
  6. 06 Etapa de las grandes comedias: Peribáñez (1605-08), Fuente Ovejuna (1611-18), El perro del hortelano (1613-15), La dama boba (1613)
·

¿cómo encaja La dama boba?

Lope autografía La dama boba en Madrid el 28 de abril de 1613, fecha que la sitúa de pleno en su etapa de madurez. Han pasado cuatro años desde la lectura del Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609) ante la Academia de Madrid, y la fórmula está plenamente consolidada: tres actos (no jornadas, ya con conciencia teórica), polimetría funcional, mezcla de lo trágico y lo cómico, decoro de los personajes según su condición. La pieza pertenece a la familia de las comedias urbanas de tema amoroso —Madrid, las dos hermanas, los pretendientes, la dote— pero la singulariza el motivo central de la educación por amor, que conecta con la tradición neoplatónica y con la sátira de los cultos. La dama boba convive con El perro del hortelano (1613-15), con la que comparte hibridación de lo cortesano y lo cómico, y precede en pocos años a El acero de Madrid (1608) y a la composición de las Rimas de Tomé de Burguillos (1634). Es Lope en plenitud creativa: setenta años no había cumplido y todavía le quedaban dos décadas de producción dramática.

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ESCENA 1.8 · vv. 741–820

Subgénero dramático

Comedia urbana de enredo amoroso

Familia: Comedia urbana / palacio madrileño

Sinopsis

Entran Finea y Clara. Lo que el galán y el lacayo habían pactado en escena se ejecuta aquí, en perfecta simetría: arriba, Laurencio cortejando a Finea con el repertorio solar y estelar del petrarquismo neoplatónico; abajo, Pedro cortejando a Clara con la versión vulgar del mismo repertorio. La estrategia compositiva es típica del teatro lopesco —la doble pareja, galán-dama y lacayo-criada, que comenta la trama mayor con tono cómico—, pero aquí cumple además otra función: dejar oír al mismo tiempo la doctrina amorosa alta (rayos piramidales, espíritus visivos, alma que se pasa al pecho ajeno) y su contracanto bajo (Clara con sabañones, la pepitoria de manos y tripas y pies). La pieza no jerar

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14 personajes · 17 relaciones

Esquema dramatúrgico

Relaciones entre personajes

Octavio Miseno Rufino Maestro de danza Finea Nise Laurencio Liseo Duardo Feniso Pedro Turín Clara Celia
2 en escena · 12 contextuales
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vv. 741–763

Texto seleccionado

redondillas

Entran Finea y Clara. [v. 740 acot.]

PEDRO Ellas vienen; disimula.

LAURENCIO Si puede ser en mi mano.

PEDRO ¡Qué ha de poder un cristiano

enamorar una mula!

LAURENCIO Linda cara y talle tiene.

PEDRO ¡Así fuera el alma!

LAURENCIO Agora

conozco, hermosa señora,

que no solamente viene

el sol de las orientales

partes, pues de vuestros ojos

sale con rayos más rojos

y luces piramidales;

pero si, cuando salís,

tan grande fuerza traéis,

al mediodía ¿qué haréis?

FINEA Comer, como vos decís,

no pirámides ni peros,

sino cosas provechosas.

LAURENCIO Esas estrellas hermosas,

esos nocturnos luceros,

me tienen fuera de mí.

FINEA Si vos andáis con estrellas,

¿qué mucho que os traigan ellas

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Notas del aparato · escena 1.8 — I / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. EXT Nota extendida v. 749

    La óptica del cortejo: rayos piramidales y espíritus visivos

    Cuando Laurencio le dice a Finea que de sus ojos «sale con rayos más rojos / y luces piramidales» (vv. 750-752) y que de los suyos saldrán «unos rayos vivos / como espíritus visivos, / de sangre y de fuego rojos» (vv. 790-792), está convocando dos teorías ópticas medievales-renacentistas que la cultura del XVII castellano todavía sostenía: la teoría de la visión por rayos piramidales y la doctrina de los espíritus visivos. La primera procede de la óptica islámica del siglo XI. Ibn al-Haytham (Alhazen, 965-1040), en su Kitab al-Manazir (Libro de la óptica), había sostenido que la visión se produce por rayos que entran al ojo desde el objeto, con forma de pirámide cuya base es el objeto y cuyo vértice está en el ojo (refutando la teoría platónica de los rayos emergentes del ojo). Roger Bacon, Witelo y Pecham, en el XIII, habían incorporado esta teoría a la escolástica latina, y de ahí pasó a la cultura científica del XVI europeo a través de los manuales perspectivistas y las Perspectivae renacentistas. Que Laurencio diga que los ojos de Finea emiten luces piramidales (en vez de recibir) es chiste técnico: aplica la óptica antigua —los ojos como emisores— para construir el galanteo, contradiciendo la óptica moderna —los ojos como receptores— que hubiera hecho menos lucida la metáfora. El cortejo necesita la óptica errónea. La segunda doctrina, la de los espíritus visivos, procede de la fisiología galénica heredada por la medicina escolástica. Galeno había distinguido tres niveles de spiritus en el cuerpo humano: el spiritus naturalis (vegetativo, hepático), el spiritus vitalis (cardíaco, sanguíneo) y el spiritus animalis (cerebral, sensitivo). Marsilio Ficino, en su De amore (1469) —comentario al Banquete de Platón—, llevó la doctrina al amor cortés: el spiritus visivus es vapor sanguíneo refinado que sale por los ojos del enamorado, viaja al cuerpo del amado, se mezcla con la sangre del amado, y produce la fascinación (de fascinum, hechizo). Cuando Laurencio dice que sus rayos visivos son «de sangre y de fuego rojos» y «se entrarán por los vuestros», está reproduciendo, palabra por palabra, la doctrina ficiniana. León Hebreo, en sus Diálogos de amor (escritos en italiano c. 1502, publicados en 1535, traducidos al castellano por el Inca Garcilaso de la Vega en 1590), había vehiculado la doctrina al ámbito hispano. Cervantes lo cita explícitamente en el prólogo del Quijote, y en 1613 la traducción del Inca circulaba ya por la corte madrileña como uno de los textos canónicos del neoplatonismo amoroso. Que en La dama boba el cortejo del galán se sostenga sobre la doctrina ficiniana es signo de que la pieza dialoga, en lo doctrinal, con esa cumbre. El chiste, una vez más, es que la cumbre se desplome contra la cartilla del cuerpo: Finea no es Sócrates, no es Diotima, es la heredera dotal que pregunta «¿Es oro?» y que diagnostica resfriado.

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Notas del aparato · escena 1.8 — II / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. EXT Nota extendida v. 769

    León Hebreo y la doctrina amorosa hispana del XVI

    La doctrina amorosa que Laurencio expone en los vv. 767-806 es la del amor honestus neoplatónico cristianizado. Sus tres premisas son: (1) el amor es deseo de cosa hermosa; (2) la hermosura engendra deseo; (3) el deseo culmina en la posesión del alma del amado, fin (causa final) del matrimonio. Las tres premisas están en Ficino, De amore II.viii, IV.iii-iv y VII.xii-xiii, donde el florentino había construido el sistema entero del amor cortés cristianizado. León Hebreo (Yehuda Abrabanel, c. 1465-1521), médico y filósofo judío portugués refugiado en Italia, escribió los Diálogos de amor (c. 1502, publicados en italiano en 1535) como diálogo entre Filón y Sofía sobre la naturaleza del amor. La obra fusionó neoplatonismo cristiano, cábala judía y aristotelismo árabe en una summa del amor renacentista. Su impacto en la lírica española fue inmenso: Garcilaso, Aldana, Herrera, Cervantes y Lope la citan o la presuponen. La traducción del Inca Garcilaso (Madrid, 1590) circuló como manual de cortejo culto y como tratado filosófico, en doble registro. La elección de Laurencio en los versos 791-806 es leobeza-ficiniana matizada: «el alma […] a vuestro pecho se pasa» (v. 805-806) cita literalmente la doctrina del trasvase amoroso que aparece en Hebreo, Diálogos III, donde Filón explica a Sofía que el alma del amante migra al cuerpo de la amada y allí se aloja, y el alma de la amada migra al cuerpo del amante, produciendo unión perfecta. La sucesión cinco versos del galán es paráfrasis del filósofo. Que Lope la haya puesto en boca del galán cínico —ya hemos visto en 1.7 el cálculo económico del personaje— es uno de los desniveles morales más sutiles de la pieza: el discurso amoroso es perfectamente ortodoxo, pero el motivo del discurso es perfectamente cínico. La doctrina, en sí misma, es verdadera; el uso, no.

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Notas del aparato · escena 1.8 — III / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. EXT Nota extendida v. —

    La pintura del rayo amoroso: Bronzino y el *Jardín* de Velázquez

    El verso 790 «saldrán unos rayos vivos / como espíritus visivos» tiene paralelo iconográfico en dos pinturas que vale traer porque dramatizan la teoría visual del amor cortés. La primera es la Allegory with Venus and Cupid (también conocida como Venus, Cupido, la Locura y el Tiempo) de Agnolo Bronzino (c. 1545, hoy en la National Gallery de Londres), pintada en Florencia y enviada por la corte de Cosme I a la del rey Francisco I de Francia. La pintura muestra a Venus desnuda y a Cupido niño en un abrazo de neto erotismo, con un complejo aparato alegórico alrededor (la Locura, el Tiempo, los Celos, el Engaño). La crítica clásica —Erwin Panofsky, Edgar Wind— ha leído el cuadro como alegoría moral sobre los peligros del amor sensual. La pareja Venus-Cupido y la intensidad de la mirada amorosa enmarcan visualmente la cultura ficiniana del spiritus; pero el cuadro no es un tratado iconográfico sobre los espíritus visivos, sino una densa alegoría moral en la que esa mirada se vuelve, justamente, peligro. La segunda es el Jardín de la Villa Medici de Diego Velázquez (c. 1630, Madrid, Museo del Prado), donde dos figuras conversan ante un portal serliano tapiado del jardín romano, en una atmósfera de luz vespertina y silencio. La intriga del cuadro es justamente la mirada: dos hombres detenidos en un umbral cerrado, en un instante en suspenso. Si Bronzino dramatiza el rayo amoroso en la cumbre de su intensidad alegórica, Velázquez —ya sin aparato simbólico— lo desnuda hasta dejarlo en pura circulación de la atención visual en el espacio civilizado del jardín italiano. Ambas pinturas comentan, desde la pintura, lo que Laurencio le dice a Finea con palabras: el cortejo es un asunto de circulación visual. Hay un tercer ejemplo cercanísimo a Lope, y vale la pena cerrarse con él: la pintura mística castellana del primer XVII, en la que un rayo o haz de luz va del Cristo (o la Virgen) al alma del santo —Éxtasis de san Francisco y otros temas místicos abordados por El Greco, las visiones de Zurbarán algo más tarde— funciona, mutatis mutandis, como el spiritus ficiniano cristianizado: la luz visual transmite la gracia que une el alma del santo al cuerpo divino. La doctrina amorosa ficiniana y la doctrina mística carmelitana se sostienen sobre la misma teoría óptica: la del rayo que viaja del amante al amado.

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Notas del aparato · escena 1.8 — IV / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. DRM Dramaturgia v. 771–772

    ¿Es oro? ¿Es diamante?

    la respuesta empirista de Finea repite el método de la cartilla. Si el amor es deseo de cosa hermosa, ¿qué cosa? Y propone tres ejemplos concretos. La elección de la serie oro / diamante / cosas lindas es tres veces material; ningún registro abstracto. La paradoja de la escena es que Finea, al hacer la pregunta material, pide exactamente lo que Laurencio había dicho del amor en su soneto del v. 643 («el oro es blanco y centro del descanso»): él lo había usado de cifra del cinismo, ella lo usa de candidato de la hermosura. La pieza señala, sin subrayarlo, que la hija boba ha intuido lo que el galán culto disimulaba.

  2. RET Retórica v. 796–806

    causar un dulce fuego […] el alma en la posisión / que es el fin del casamiento

    la doctrina amorosa de Laurencio se desliza hacia el matrimonio. Posesión (escrito posisión por aspiración del XVII) es término jurídico-canónico: la posesión del alma del amado es el fin (en sentido aristotélico-tomista, finis: causa final) del casamiento. La argumentación es escolástica: causa final del amor → matrimonio. Lope concede al galán toda la doctrina —Ficino, León Hebreo, Bembo, Tomás de Aquino— en la convicción de que Finea no la entenderá. La doctrina queda, por así decir, pronunciada en el aire: el espectador letrado del corral la oye y la registra; Finea, no.

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Notas del aparato · escena 1.8 — V / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. INT Intertexto v. 789–792

    Destos mis ojos saldrán unos rayos vivos / como espíritus visivos, / de sangre y de fuego rojos

    la teoría neoplatónica de los espíritus visivos. Marsilio Ficino, en su De amore (1469, comentario al Banquete de Platón), había desarrollado la doctrina: los ojos no solo reciben rayos sino que emiten spiritus sutiles —vapor sanguíneo refinado— que viajan al objeto amado. Cuando los ojos de dos amantes se encuentran, los espíritus se mezclan, y la sangre del enamorado pasa por los ojos al cuerpo del amado. La fascinación amorosa, en Ficino, es transmisión sanguínea. En castellano la doctrina se difunde por la traducción de los Diálogos de amor de León Hebreo (Inca Garcilaso, Madrid 1590), por la lírica neoplatónica de Garcilaso, Aldana y Herrera, y por la prosa cortesana de Castiglione (trad. Boscán, 1534), y se vuelve tópico canónico del cortejo del XVI-XVII. [EXT-3]

  2. LEX Léxico v. 818–820

    Ciencia es amor / que el más rudo labrador / a pocos cursos la adquiere

    proverbio escolástico-amoroso. Ciencia aquí en sentido aristotélico (scientia = saber demostrativo). Pedro propone al amor como ciencia (saber técnico) que se adquiere con cursos (lecciones académicas). La metáfora pedagógica del cortejo no es novedad —Andrés Capellán había escrito De amore en el XII como ars amandi; Ovidio había sido leído como manual—, pero su aparición en boca de un lacayo, dirigida a una criada, replica la pedagogía que Laurencio le da arriba a Finea. La simetría es perfecta: arriba, el galán enseñando teología amorosa; abajo, el lacayo enseñando técnica amorosa. Las dos escuelas del cortejo del XVII coexisten en la misma escena.

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Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo · 1609 — I / II

Relación con la poética lopesca

Arte nuevo de hacer comedias 1609

El Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609) es la poética que Lope leyó ante la Academia de Madrid cuatro años antes de autografiar La dama boba. La pieza encarna casi punto por punto la fórmula del Arte nuevo: tres actos, polimetría funcional, mezcla de lo trágico y lo cómico, decoro de los personajes según su condición.

La división en tres actos —«Mas ninguno de todos llamar puedo / más bárbaro que yo, pues contra el arte / me atrevo a dar preceptos…»— se respeta sin fisura: planteamiento (Acto I, llegada y diagnóstico), nudo (Acto II, educación y desplazamiento amoroso), desenlace (Acto III, locura fingida y boda). Cada acto cierra con un giro que mueve la acción.

La polimetría sigue al pie de la letra los preceptos del Arte nuevo: «Las décimas son buenas para quejas; / el soneto está bien en los que aguardan, / las relaciones piden los romances; / aunque en octavas lucen por extremo. / Son los tercetos para cosas graves, / y para las de amor las redondillas.» En La dama boba la redondilla domina los diálogos amorosos cómicos, las octavas elevan la conversación de Octavio y Miseno (1.2), el soneto culterano de Duardo (vv. 527-540) marca un alto reflexivo en la academia.

El decoro lingüístico se respeta: Octavio habla con la gravedad de un padre noble; los maestros parodian el lenguaje técnico; los criados (Clara, Pedro, Turín) tienen la voz desinhibida y graciosa que el Arte nuevo prescribe.

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Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo · 1609 — II / II

Relación con la poética lopesca

Arte nuevo de hacer comedias 1609

La hibridación trágico-cómica del Arte nuevo aparece atemperada: la pieza no llega a la tragicomedia plena pero contiene momentos de tensión real (la disputa de la dote en 2.6) entre escenas francamente cómicas (la lección imposible de 1.4, los desmayos fingidos del Acto III).

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12 entradas · 1–8 — I / II

Bibliografía consultada

8 referencias

  1. Edición

    Gonzalo Correas, Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627) (1967): ed. Louis Combet. s.v. «mula»; sobre la imagen de la mula en la fraseología áurea, José M.ª Iribarren, El porqué de los dichos, 11ª ed. (Pamplona: Gobierno de Navarra, 2005), 312-314

  2. Artículo

    Sobre la distinción ficiniana entre amor honestus y furor amatorio, Sears Reynolds Jayne (1963): John Colet and Marsilio Ficino (Oxford: Oxford University Press. 79-115; sobre el furor amatorio en la comedia áurea, Frederick A. de Armas, The Return of Astraea: An Astral-Imperial Myth in Calderón (Lexington: University Press of Kentucky, 1986), 55-70

  3. Edición

    León Hebreo, Diálogos de amor (1590): traducción del Inca Garcilaso de la Vega. ; edición moderna Diálogos de amor, ed. José María Reyes Cano (Barcelona: PPU, 1986). Sobre el erasmismo y las corrientes espirituales afines en el XVI español, Eugenio Asensio, «El erasmismo y las corrientes espirituales afines», Revista de Filología Española 36 (1952): 31-99; reeditado como El erasmismo y las corrientes espirituales afines: conversos, franciscanos, italianizantes (Salamanca: Seminario de Estudios Medievales y Renacentistas, 2000)

  4. Edición

    Sobre Bronzino y la doctrina amorosa florentina, Edgar Wind (1958): Pagan Mysteries in the Renaissance. . pacheco: Francisco Pacheco, Arte de la pintura (Sevilla, 1649), ed. Bonaventura Bassegoda i Hugas (Madrid: Cátedra, 1990); sobre la mística visual del Siglo de Oro español, Víctor I. Stoichita, El ojo místico: pintura y visión religiosa en el Siglo de Oro español, trad. Anna María Coderch (Madrid: Alianza, 1996)

  5. Artículo

    Sobre la doble pareja en el teatro áureo, Joan Oleza Simó (1981): «La propuesta teatral del primer Lope de Vega», Cuadernos de Filología III-1 y 2 (Universitat de València. : 153-223

  6. Artículo

    Roger Bacon, Witelo y Pecham (): en el XIII, habían incorporado esta teoría a la escolástica latina, y de ahí pasó a la cultura científica del XVI europeo a través de los manuales perspectivistas y las Perspectivae renacentistas

  7. Artículo

    Las tres premisas están en Ficino, De amore II.viii (): IV.iii-iv y VII.xii-xiii, donde el florentino había construido el sistema entero del amor cortés cristianizado

  8. Artículo

    Su impacto en la lírica española fue inmenso: Garcilaso, Aldana (1590): Herrera, Cervantes y Lope la citan o la presuponen.hebreo La traducción del Inca Garcilaso. circuló como manual de cortejo culto y como tratado filosófico, en doble registro

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12 entradas · 9–12 — II / II

Bibliografía consultada

4 referencias

  1. Estudio

    La primera es la Allegory with Venus and Cupid (también conocida como Venus, Cupido (): la Locura y el Tiempo) de Agnolo Bronzino (c

  2. Artículo

    Lope la usa en El acero de Madrid, La discreta enamorada (): Servir a señor discreto, y muchas otras comedias

  3. Edición

    Vega Carpio, Lope de (2007): La dama boba. Edición de Marco Presotto, Comedias de Lope de Vega. Parte IX, vol. III, Lleida, Milenio (PROLOPE)

  4. Edición

    Vega Carpio, Lope de (1609): Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo. Edición de Evangelina Rodríguez Cuadros, Madrid, Castalia, 2011

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