¿cómo encaja La dama boba?
Lope autografía La dama boba en Madrid el 28 de abril de 1613, fecha que la sitúa de pleno en su etapa de madurez. Han pasado cuatro años desde la lectura del Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609) ante la Academia de Madrid, y la fórmula está plenamente consolidada: tres actos (no jornadas, ya con conciencia teórica), polimetría funcional, mezcla de lo trágico y lo cómico, decoro de los personajes según su condición. La pieza pertenece a la familia de las comedias urbanas de tema amoroso —Madrid, las dos hermanas, los pretendientes, la dote— pero la singulariza el motivo central de la educación por amor, que conecta con la tradición neoplatónica y con la sátira de los cultos. La dama boba convive con El perro del hortelano (1613-15), con la que comparte hibridación de lo cortesano y lo cómico, y precede en pocos años a El acero de Madrid (1608) y a la composición de las Rimas de Tomé de Burguillos (1634). Es Lope en plenitud creativa: setenta años no había cumplido y todavía le quedaban dos décadas de producción dramática.