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Presentación

1.5 El parto de la gata

ESCENA 1.5 · vv. 411–492

Estudio crítico de

Nombre Apellidos del Alumno

Curso · Centro · Asignatura

Fecha de autógrafo

Madrid, 28 de abril de 1613

princeps 1617

la

dama boba

de Lope de Vega

1.5 El parto de la gata vv. 411–492
La dama boba · Lope de Vega · 1613 damaboba.com
Lope de Vega · 1562–1635

Fase de composición

Madurezel Lope del Arte nuevo

6

rasgos identificativos

  1. 01 Fórmula consolidada: tres actos, polimetría funcional, mezcla de lo trágico y lo cómico
  2. 02 Comedia urbana de capa y espada en su esplendor
  3. 03 Maestría en la construcción del enredo y el doble plano amo/criado
  4. 04 Personajes de mayor complejidad psicológica
  5. 05 Publicación del Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609)
  6. 06 Etapa de las grandes comedias: Peribáñez (1605-08), Fuente Ovejuna (1611-18), El perro del hortelano (1613-15), La dama boba (1613)
·

¿cómo encaja La dama boba?

Lope autografía La dama boba en Madrid el 28 de abril de 1613, fecha que la sitúa de pleno en su etapa de madurez. Han pasado cuatro años desde la lectura del Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609) ante la Academia de Madrid, y la fórmula está plenamente consolidada: tres actos (no jornadas, ya con conciencia teórica), polimetría funcional, mezcla de lo trágico y lo cómico, decoro de los personajes según su condición. La pieza pertenece a la familia de las comedias urbanas de tema amoroso —Madrid, las dos hermanas, los pretendientes, la dote— pero la singulariza el motivo central de la educación por amor, que conecta con la tradición neoplatónica y con la sátira de los cultos. La dama boba convive con El perro del hortelano (1613-15), con la que comparte hibridación de lo cortesano y lo cómico, y precede en pocos años a El acero de Madrid (1608) y a la composición de las Rimas de Tomé de Burguillos (1634). Es Lope en plenitud creativa: setenta años no había cumplido y todavía le quedaban dos décadas de producción dramática.

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ESCENA 1.5 · vv. 411–492

Subgénero dramático

Comedia urbana de enredo amoroso

Familia: Comedia urbana / palacio madrileño

Sinopsis

Después de la lección imposible, Finea encuentra a Clara entusiasmada con noticias domésticas: la gata de la casa, llamada Romana, ha parido. Clara narra el episodio en romance, metro asociado por el Arte nuevo (v. 308) a las relaciones, es decir, los relatos largos. La pieza eleva al rango de epopeya doméstica un episodio absolutamente trivial. La forma noble enmarca el contenido ridículo, y el contraste produce comicidad pura. La escena pide lectura atenta. Finea, que en la escena anterior fracasaba con la cartilla, escucha a Clara con la atención más rigurosa que la pieza le concede hasta el momento. Lo que la lección de Rufino no consiguió —que Finea atendiera al lenguaje— lo consigue Cl

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14 personajes · 17 relaciones

Esquema dramatúrgico

Relaciones entre personajes

Octavio Miseno Rufino Maestro de danza Finea Nise Laurencio Liseo Duardo Feniso Pedro Turín Clara Celia
2 en escena · 12 contextuales
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vv. 411–433

Texto seleccionado

romance asonancia -í-o

FINEA ¡Es mujer

notable!

CLARA Escucha un momento:

salía, por donde suele,

el sol muy galán y rico,

con la librea del rey

colorado y amarillo;

andaban los carretones

quitándole el romadizo

que da la noche a Madrid;

aunque no sé quién me dijo

que era la calle Mayor

el soldado más antiguo,

pues nunca el mayor de Flandes

presentó tantos servicios;

pregonaban agua ardiente,

agua biznieta del vino,

los hombres Carnestolendas,

todos naranjas y gritos;

dormían las rentas grandes,

despertaban los oficios,

tocaban los boticarios

sus almireces a pino,

cuando la gata de casa

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Notas del aparato · escena 1.5 — I / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. EXT Nota extendida v. 411

    El romance como metro de la narración: chiste métrico-dramático

    El Arte nuevo de Lope (1609), v. 308, había codificado: «las relaciones piden los romances». El romance octosilábico era el metro español por excelencia para la narración épica y caballeresca, atestiguado desde los romances viejos del siglo XV (las gestas del Cid, los infantes de Lara) hasta los romances nuevos cultos de Góngora y Quevedo. Que Clara narre en romance la noticia más doméstica imaginable —el parto de una gata— aprovecha la gravedad métrica del metro para producir comicidad por contraste. El público del corral en 1613 estaba educado en el romance. Reconocía las aperturas épicas («pregonaban agua ardiente»), las enumeraciones cinematográficas («dormían las rentas grandes, / despertaban los oficios»), el ritmo del relato heroico. La incongruencia entre forma y contenido era percibida inmediatamente como chiste. Pedraza ha leído este episodio con cuidado: «este poema, irónico y cariñoso con el mundo de los gatos todos (los felinos y los madrileños), luce las galas conceptistas de los romancerillos tardíos». La asonancia í-o tiene además efecto sonoro propio. La vocal /i/ produce ligereza acústica; la /o/ átona da peso. La combinación sostiene un ritmo entre brillante y arrastrado, idóneo para el cuento doméstico narrado con tono casi épico. Los romances cervantinos del Quijote I (los del cautivo, el del curioso impertinente) prefieren las asonancias graves á-a o é-a. Lope elige aquí la aguda/grave í-o porque la materia es ligera con sustancia: gatos descritos con dignidad.

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Notas del aparato · escena 1.5 — II / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. EXT Nota extendida v. 437

    La onomástica felina: prefiguración de *La Gatomaquia*

    Veintiún años después de La dama boba, en 1634, Lope publica La Gatomaquia dentro de las Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos: epopeya burlesca en siete silvas que cuenta la guerra entre dos clanes felinos por el amor de la gata Zapaquilda. La onomástica de aquella obra —Marramaquiz, Micifuf, Zapaquilda, Marfuz— está ya esbozada en este romance del Acto I de La dama boba. Los nombres son fórmulas onomatopéyicas con sufijos cómicos: Hociquimocho combina hocico con un sufijo despectivo (-mocho); Lamicola alude al gesto típico de los gatos (lamerse la cola); Arañizaldo es derivación cómica de arañar (con el sufijo -aldo, vagamente germánico); Marfuz es arabismo recogido por Covarrubias en su Tesoro (1611) con el sentido de «engañador, falaz»; Marramao reproduce onomatopéyicamente el maullido; Tumbaollín es figura cómica de gato derriba-ollas; Rabicorto es transparente; Zapaquildo anticipa al Zapaquilda de la Gatomaquia. Golosino, finalmente, es diminutivo afectuoso del gato glotón. La conexión entre La dama boba y La Gatomaquia sugiere que la materia gatuna fue para Lope vena productiva. Aquí, en la comedia de 1613, es digresión cómica del primer acto; en la epopeya burlesca de 1634, vehículo de parodia épica completa. La autocita oblicua confirma que Lope leía y recordaba sus propias obras: La dama boba es archivo de motivos que volverían años después.

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Notas del aparato · escena 1.5 — III / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. EXT Nota extendida v. 489

    La parodia épica gatuna: itinerario transmedia

    La operación lopesca —vestir lo doméstico con cuerpo de epopeya— tiene una historia que va antes y después de 1613. Dos paradas, sin agotar la serie, iluminan por contraste lo que el romance del parto está haciendo. Primera parada, oriente: hacia 1841-1850, el grabador japonés Utagawa Kuniyoshi publicó la serie Cats Suggested as the Fifty-three Stations of the Tōkaidō (1850), entre otras dedicadas a felinos. Cada gato adopta una postura del peregrinaje del Tōkaidō, esa famosa ruta entre Kioto y Edo que Hiroshige había convertido en serie canónica de paisajes. Kuniyoshi sustituye los caminantes humanos por gatos, sin solemnidad ni desprecio: el chiste consiste en mantener el formato épico (la ruta de los cincuenta y tres relevos) y rebajarlo al felino doméstico. La operación es exactamente la del romance de Clara: la forma alta, el contenido bajo, y el placer estético en el vértice donde las dos cosas se rozan sin colapsar. Segunda parada, anglosajona y narrativa: en 1909 Hector Hugh Munro «Saki» publicó en el Westminster Gazette (y recogió en The Chronicles of Clovis, 1911) Tobermory, cuento de pocas páginas que sigue siendo uno de los textos más afilados sobre los gatos en lengua inglesa. Cornelius Appin, invitado a una country house, anuncia haber enseñado a hablar a Tobermory, el gato de la casa. Tobermory empieza a expresarse con frialdad cortés y con conocimiento exacto de los chismes domésticos —ha estado oyendo durante años—, y el desastre social es inmediato: la familia se ve obligada a planear el envenenamiento del gato para preservar la reputación de la casa. El relato pone en juego la misma operación que el romance lopesco —el animal que toma cuerpo de criatura social— pero la empuja al extremo opuesto: en Lope el gato pare y el espectador ríe; en Saki el gato habla y la familia entra en pánico moral. Una afinidad cierra el itinerario: en Lope, Kuniyoshi y Saki la gracia depende de que el espectador o lector sostenga simultáneamente las dos lecturas, la épica y la doméstica, sin dejar que ninguna anule a la otra. Es la misma operación que la pieza practica con Finea: mantener la boba y la ingeniosa al mismo tiempo, sin colapsarlas.

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Notas del aparato · escena 1.5 — IV / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. DRM Dramaturgia v. 489–491

    ¡No me pudieras contar / caso, para el gusto mío, / de mayor contentamiento!

    Finea reacciona con entusiasmo. Ha escuchado los ochenta versos del romance con atención sostenida —cosa que no consiguió con la lección de Rufino— y los celebra como el mejor caso que pudieran contarle. La línea es prueba de capacidad cognitiva: la mente de Finea funciona, lo que no funciona es la pedagogía abstracta. Esta es la primera prueba positiva de su atención lectora, y precede al encuentro con Laurencio en 1.7.

  2. RET Retórica v. 411–491

    v. 411–491

    cambio métrico mayor: la pieza pasa de las redondillas en que ha estado desde la escena 1.1 al romance con asonancia í-o. El romance es, en la nomenclatura del Arte nuevo (v. 308), el metro de las relaciones —relatos largos de tono narrativo. Aquí Lope lo emplea con doblez: forma noble del romance épico para narrar el episodio doméstico más trivial imaginable, el parto de una gata. El contraste entre forma alta y contenido bajo produce la comicidad. Daniele Crivellari ha mostrado que el romance lopesco no se reduce a su función relacional —catalogada por Marín y Dixon—, sino que asume múltiples funciones semánticas: narración, lirismo, confidencia, conmemoración burlesca. Antonucci, comentando este pasaje, ha visto la antítesis exacta entre este romance í-o y el soneto culterano de Duardo (vv. 525-538) que viene después: «el romance es ejemplo de poesía narrativa que exalta un asunto nimio y cotidiano; el soneto es, al contrario, una de las formas líricas más cotizadas de la poesía amorosa elevada».

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Notas del aparato · escena 1.5 — V / V

Aparato crítico

Notas más importantes

  1. INT Intertexto v. 440

    deben de ser moriscos

    los descendientes de musulmanes convertidos al cristianismo. La expulsión decretada por Felipe III había culminado entre 1609 y 1614, casi simultáneamente con la composición de La dama boba (autógrafo: 28 de abril de 1613). El chiste sobre los gatos «moriscos» es lectura cómica de un asunto que en 1613 era todavía traumático: 300.000 personas expulsadas, comunidades enteras desmanteladas en Valencia y Aragón. Que Lope lo use de chiste registra la mentalidad del cristiano viejo madrileño, no la endorsa: la línea es difícil de leer hoy sin escándalo, y debe leerse así, como documento de mentalidad de la época.

  2. LEX Léxico v. 422–424

    el soldado más antiguo… nunca el mayor de Flandes / presentó tantos servicios

    chiste militar con doble sentido. La calle Mayor es comparada a un soldado veterano que ha servido más años que cualquier veterano de los tercios de Flandes. Servicios tiene aquí dos lecturas: méritos militares (uso oficial) y, vulgarmente, defecaciones (uso popular: hacer servicios = vaciar el cuerpo). La obscenidad encubierta era recurso retórico habitual del XVII; los romances de germanía y la poesía burlesca de Quevedo explotan sin pudor el equívoco. Lope coloca en boca de Clara una broma escatológica disfrazada de elogio militar.

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Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo · 1609 — I / II

Relación con la poética lopesca

Arte nuevo de hacer comedias 1609

El Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609) es la poética que Lope leyó ante la Academia de Madrid cuatro años antes de autografiar La dama boba. La pieza encarna casi punto por punto la fórmula del Arte nuevo: tres actos, polimetría funcional, mezcla de lo trágico y lo cómico, decoro de los personajes según su condición.

La división en tres actos —«Mas ninguno de todos llamar puedo / más bárbaro que yo, pues contra el arte / me atrevo a dar preceptos…»— se respeta sin fisura: planteamiento (Acto I, llegada y diagnóstico), nudo (Acto II, educación y desplazamiento amoroso), desenlace (Acto III, locura fingida y boda). Cada acto cierra con un giro que mueve la acción.

La polimetría sigue al pie de la letra los preceptos del Arte nuevo: «Las décimas son buenas para quejas; / el soneto está bien en los que aguardan, / las relaciones piden los romances; / aunque en octavas lucen por extremo. / Son los tercetos para cosas graves, / y para las de amor las redondillas.» En La dama boba la redondilla domina los diálogos amorosos cómicos, las octavas elevan la conversación de Octavio y Miseno (1.2), el soneto culterano de Duardo (vv. 527-540) marca un alto reflexivo en la academia.

El decoro lingüístico se respeta: Octavio habla con la gravedad de un padre noble; los maestros parodian el lenguaje técnico; los criados (Clara, Pedro, Turín) tienen la voz desinhibida y graciosa que el Arte nuevo prescribe.

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Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo · 1609 — II / II

Relación con la poética lopesca

Arte nuevo de hacer comedias 1609

La hibridación trágico-cómica del Arte nuevo aparece atemperada: la pieza no llega a la tragicomedia plena pero contiene momentos de tensión real (la disputa de la dote en 2.6) entre escenas francamente cómicas (la lección imposible de 1.4, los desmayos fingidos del Acto III).

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Bibliografía consultada

5 referencias

  1. Artículo

    La onomástica de aquella obra —Marramaquiz, Micifuf (): Zapaquilda, Marfuz— está ya esbozada en este romance del Acto I de La dama boba

  2. Artículo

    Una afinidad cierra el itinerario: en Lope, Kuniyoshi y Saki la gracia depende de que el espectador o lector sostenga simultáneamente las dos lecturas (): la épica y la doméstica, sin dejar que ninguna anule a la otra

  3. Edición

    Vega Carpio, Lope de (2007): La dama boba. Edición de Marco Presotto, Comedias de Lope de Vega. Parte IX, vol. III, Lleida, Milenio (PROLOPE)

  4. Edición

    Vega Carpio, Lope de (1609): Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo. Edición de Evangelina Rodríguez Cuadros, Madrid, Castalia, 2011

  5. Estudio

    Pedraza Jiménez, Felipe B. (2009): Lope de Vega: pasiones, obra y fortuna del «monstruo de la naturaleza». Madrid, EDAF

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