Después de la lección imposible, Finea encuentra a Clara entusiasmada con noticias domésticas: la gata de la casa, llamada Romana, ha parido. Clara narra el episodio en romance, metro asociado por el Arte nuevo (v. 308) a las relaciones, es decir, los relatos largos. La pieza eleva al rango de epopeya doméstica un episodio absolutamente trivial. La forma noble enmarca el contenido ridículo, y el contraste produce comicidad pura.
La escena pide lectura atenta. Finea, que en la escena anterior fracasaba con la cartilla, escucha a Clara con la atención más rigurosa que la pieza le concede hasta el momento. Lo que la lección de Rufino no consiguió —que Finea atendiera al lenguaje— lo consigue Clara con un romance sobre gatos. La escena cómica enseña, sin enunciarlo, lo que el resto de la pieza desarrollará: el saber se aprende cuando interesa.
FINEA.¡Es mujer411notable!CLARA.Escucha un momento:412salía, por donde suele,413el sol muy galán y rico,414con la librea del rey415colorado y amarillo;416andaban los carretones417quitándole el romadizo418que da la noche a Madrid;419aunque no sé quién me dijo420que era la calle Mayor421el soldado más antiguo,422pues nunca el mayor de Flandes423presentó tantos servicios;424pregonaban agua ardiente,425agua biznieta del vino,426los hombres Carnestolendas,427todos naranjas y gritos;428dormían las rentas grandes,429despertaban los oficios,430tocaban los boticarios431sus almireces a pino,432cuando la gata de casa433comenzó, con mil suspiros,434a decir «¡Ay, ay, ay, ay!435Que quiero parir, marido.»436Levantose Hociquimocho437y fue corriendo a decirlo438a sus parientes y deudos;439que deben de ser moriscos,440porque el lenguaje que hablaban,441en tiple de monacillos,442si no es jerigonza entrellos,443no es español ni latino.444Vino una gata vïuda,445con blanco y negro vestido446—sospecho que era su agüela—,447gorda y compuesta de hocico;448y si lo que arrastra honra,449como dicen los antiguos,450tan honrada es por la cola451como otros por sus oficios.452Trújole cierta manteca,453desayunose y previno454en qué recibir el parto.455Hubo temerarios gritos.456No es burla. Parió seis gatos457tan remendados y lindos,458que pudieran, a ser pías,459llevar el coche más rico.460Regocijados, bajaron461de los tejados vecinos,462caballetes y terrados,463todos los deudos y amigos:464Lamicola, Arañizaldo,465Marfuz, Marramao, Micilo,466Tumbaollín, Mico, Miturrio,467Rabicorto, Zapaquildo,468unos vestidos de pardo,469otros de blanco vestidos,470y otros con forros de martas,471en cueras y capotillos.472De negro vino a la fiesta473el gallardo Golosino;474luto que mostraba entonces475de su padre el gaticidio.476Cuál la morcilla presenta;477cuál el pez, cual el cabrito,478cuál el gorrïón astuto,479cuál el simple palomino.480Trazando quedan agora,481para mayor regocijo482en el gatesco senado,483correr gansos cinco a cinco.484Ven presto, que si los oyes,485dirás que parecen niños486y darás a la parida487el parabién de los hijos.488FINEA.¡No me pudieras contar489caso, para el gusto mío,490de mayor contentamiento!491CLARA.Camina.492FINEA.Tras ti camino.493
Vanse Finea y Clara
EXT-1
El romance como metro de la narración: chiste métrico-dramático
El Arte nuevo de Lope (1609), v. 308, había codificado: «las relaciones piden los romances». El romance octosilábico era el metro español por excelencia para la narración épica y caballeresca, atestiguado desde los romances viejos del siglo XV (las gestas del Cid, los infantes de Lara) hasta los romances nuevos cultos de Góngora y Quevedo. Que Clara narre en romance la noticia más doméstica imaginable —el parto de una gata— aprovecha la gravedad métrica del metro para producir comicidad por contraste.
El público del corral en 1613 estaba educado en el romance. Reconocía las aperturas épicas («pregonaban agua ardiente»), las enumeraciones cinematográficas («dormían las rentas grandes, / despertaban los oficios»), el ritmo del relato heroico. La incongruencia entre forma y contenido era percibida inmediatamente como chiste. Pedraza ha leído este episodio con cuidado: «este poema, irónico y cariñoso con el mundo de los gatos todos (los felinos y los madrileños), luce las galas conceptistas de los romancerillos tardíos».ext1_pedraza
La asonancia í-o tiene además efecto sonoro propio. La vocal /i/ produce ligereza acústica; la /o/ átona da peso. La combinación sostiene un ritmo entre brillante y arrastrado, idóneo para el cuento doméstico narrado con tono casi épico. Los romances cervantinos del Quijote I (los del cautivo, el del curioso impertinente) prefieren las asonancias graves á-a o é-a. Lope elige aquí la aguda/grave í-o porque la materia es ligera con sustancia: gatos descritos con dignidad.
EXT-2
La onomástica felina: prefiguración de La Gatomaquia
Veintiún años después de La dama boba, en 1634, Lope publica La Gatomaquia dentro de las Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos: epopeya burlesca en siete silvas que cuenta la guerra entre dos clanes felinos por el amor de la gata Zapaquilda. La onomástica de aquella obra —Marramaquiz, Micifuf, Zapaquilda, Marfuz— está ya esbozada en este romance del Acto I de La dama boba.
Los nombres son fórmulas onomatopéyicas con sufijos cómicos: Hociquimocho combina hocico con un sufijo despectivo (-mocho); Lamicola alude al gesto típico de los gatos (lamerse la cola); Arañizaldo es derivación cómica de arañar (con el sufijo -aldo, vagamente germánico); Marfuz es arabismo recogido por Covarrubias en su Tesoro (1611) con el sentido de «engañador, falaz»; Marramao reproduce onomatopéyicamente el maullido; Tumbaollín es figura cómica de gato derriba-ollas; Rabicorto es transparente; Zapaquildo anticipa al Zapaquilda de la Gatomaquia. Golosino, finalmente, es diminutivo afectuoso del gato glotón.
La conexión entre La dama boba y La Gatomaquia sugiere que la materia gatuna fue para Lope vena productiva. Aquí, en la comedia de 1613, es digresión cómica del primer acto; en la epopeya burlesca de 1634, vehículo de parodia épica completa. La autocita oblicua confirma que Lope leía y recordaba sus propias obras: La dama boba es archivo de motivos que volverían años después.ext2_gatomaquia
EXT-3
La parodia épica gatuna: itinerario transmedia
La operación lopesca —vestir lo doméstico con cuerpo de epopeya— tiene una historia que va antes y después de 1613. Dos paradas, sin agotar la serie, iluminan por contraste lo que el romance del parto está haciendo.
Primera parada, oriente: hacia 1841-1850, el grabador japonés Utagawa Kuniyoshi publicó la serie Cats Suggested as the Fifty-three Stations of the Tōkaidō (1850), entre otras dedicadas a felinos. Cada gato adopta una postura del peregrinaje del Tōkaidō, esa famosa ruta entre Kioto y Edo que Hiroshige había convertido en serie canónica de paisajes. Kuniyoshi sustituye los caminantes humanos por gatos, sin solemnidad ni desprecio: el chiste consiste en mantener el formato épico (la ruta de los cincuenta y tres relevos) y rebajarlo al felino doméstico. La operación es exactamente la del romance de Clara: la forma alta, el contenido bajo, y el placer estético en el vértice donde las dos cosas se rozan sin colapsar.
Segunda parada, anglosajona y narrativa: en 1909 Hector Hugh Munro «Saki» publicó en el Westminster Gazette (y recogió en The Chronicles of Clovis, 1911) Tobermory, cuento de pocas páginas que sigue siendo uno de los textos más afilados sobre los gatos en lengua inglesa. Cornelius Appin, invitado a una country house, anuncia haber enseñado a hablar a Tobermory, el gato de la casa. Tobermory empieza a expresarse con frialdad cortés y con conocimiento exacto de los chismes domésticos —ha estado oyendo durante años—, y el desastre social es inmediato: la familia se ve obligada a planear el envenenamiento del gato para preservar la reputación de la casa. El relato pone en juego la misma operación que el romance lopesco —el animal que toma cuerpo de criatura social— pero la empuja al extremo opuesto: en Lope el gato pare y el espectador ríe; en Saki el gato habla y la familia entra en pánico moral.
Una afinidad cierra el itinerario: en Lope, Kuniyoshi y Saki la gracia depende de que el espectador o lector sostenga simultáneamente las dos lecturas, la épica y la doméstica, sin dejar que ninguna anule a la otra. Es la misma operación que la pieza practica con Finea: mantener la boba y la ingeniosa al mismo tiempo, sin colapsarlas.ext3_transmedia
Aparato textual (7 variantes)
Verso
PROLOPE (O)
Marín
López Martín
Patterson
422
«el soldado más antiguo» O M L P
(igual)
(igual)
(igual)
433
«cuando la gata de casa» O M L P
(igual)
(igual)
(igual)
445
«Vino una gata vïuda» O M L P
(igual, sin diéresis en M L P)
(igual)
(igual)
465–468
catálogo onomástico O M L P
(sigue O, con grafías regularizadas)
(sigue O)
(sigue O)
483
«el gatesco senado» O M L P
(igual)
(igual)
(igual)
492
partido CLARA / FINEA O M L P
(igual)
(igual)
(igual)
492Acot
*(Vanse Finea y Clara)* O M L
(igual)
(igual)
*(Exit Finea y Clara)* P
↩ Daniele Crivellari, «¿Las relaciones piden los romances? Métrica y narración en dos comedias de Lope de Vega (1610)», Anuario Lope de Vega. Texto, literatura, cultura 21 (2015): 1-28. ret_antonucci: Fausta Antonucci, «La polimetría en La dama boba: funciones poéticas y dramáticas», en Preludio a «La dama boba» de Lope de Vega (historia y crítica), ed. Javier Espejo Surós y Carlos Mata Induráin, BIADIG 54 (Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2020), 111-129, aquí 117.
↩ Sobre la vida cotidiana y la insalubridad urbana del Madrid del XVII, véase José Deleito y Piñuela, Sólo Madrid es corte. La capital de dos mundos bajo Felipe IV (Madrid: Espasa-Calpe, 1942 y reediciones).
↩ Felipe B. Pedraza Jiménez, «A vueltas con La dama boba», en Con Alonso Zamora Vicente. Actas del Congreso Internacional «La Lengua, la Academia, lo Popular, los Clásicos, los Contemporáneos…», vol. II (Alicante: Publicaciones de la Universidad de Alicante, 2003), 941-950.
↩ Sobre la expulsión de los moriscos y su tratamiento literario, véase Bernard Vincent, Minorías y marginados en la España del siglo XVI (Granada: Diputación Provincial, 1987); Trevor J. Dadson, Tolerance and Coexistence in Early Modern Spain: Old Christians and Moriscos in the Campo de Calatrava (Woodbridge: Tamesis Books, 2014).
↩ Antonio Carreño, ed., Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos, Biblioteca Hispánica 38 (Salamanca: Ediciones Almar, 2002); sobre la relación entre épica burlesca y ciclo gatuno lopesco, Felipe B. Pedraza Jiménez, El universo poético de Lope de Vega (Madrid: Ediciones Laberinto, 2003).
↩ Sobre Utagawa Kuniyoshi y la cultura gatuna del ukiyo-e, las series están registradas en los catálogos del Museum of Fine Arts, Boston, y del British Museum (https://www.mfa.org/ y https://www.britishmuseum.org/). Sobre Saki, Sandie Byrne, The Unbearable Saki: The Work of H. H. Munro (Oxford: Oxford University Press, 2007).
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