Cambio de espacio y de metro. La acción se traslada de la venta a la casa de Octavio en Madrid, y la pieza sube el registro métrico: las octavas reales —el metro más alto de la dramaturgia áurea, asociado a momentos de gravedad reflexiva— sirven para la conversación entre el padre y su amigo Miseno. Octavio expone aquí la situación que la pieza desplegará: tiene dos hijas, una boba y rica, otra discreta y pobre, y eso lo angustia. Miseno aplica la consolación tópica del XVII: la dote compensa la falta de ingenio. La respuesta queda sin contestar; la pieza se encargará de cuestionarla.
MISENO.Parece que os quejáis.185OTAVIO.¡Bien mal emplea186mi hermano tanta hacienda! No fue sabio.187Bien es que Fabio, y que no sabio, sea.188MISENO.Si en dejaros hacienda os hizo agravio,189vos propio lo juzgad.190OTAVIO.Dejó a Finea,a título de simple, tan gran renta,191que a todos hasta agora nos sustenta.192MISENO.Dejola a la que más le parecía193de sus sobrinas.194OTAVIO.Vos andáis discreto,pues a quien heredó su bobería195dejó su hacienda para el mismo efeto.196MISENO.De Nise la divina gallardía,197las altas esperanzas y el conceto198os deben de tener apasionado.199¿Quién duda que le sois más inclinado?200OTAVIO.Mis hijas son entrambas; mas yo os juro201que me enfadan y cansan, cada una202por su camino, cuando más procuro203mostrar amor y inclinación a alguna.204Si ser Finea simple es caso duro,205ya lo suplen los bienes de Fortuna206y algunos que le dio Naturaleza,207siempre más liberal, de la belleza;208pero ver tan discreta y arrogante209a Nise, más me pudre y martiriza,210y que, de bien hablada y elegante,211el vulgazo la aprueba y soleniza.212Si me casara agora —y no te espante213esta opinión, que alguno la autoriza—,214de dos estremos, boba o bachillera,215de la boba elección, sin duda, hiciera.216MISENO.¡No digáis tal, por Dios! Que están sujetas217a no acertar en nada.218OTAVIO.Eso es engaño,que yo no trato aquí de las discretas;219sólo a las bachilleras desengaño.220De una casada son partes perfetas221virtud y honestidad.222MISENO.Parir cadaño,no dijérades mal, si es argumento223de que vos no queréis entendimiento.224OTAVIO.Está la discreción de una casada225en amar y servir a su marido;226en vivir recogida y recatada,227honesta en el hablar y en el vestido;228en ser de la familia respetada,229en retirar la vista y el oído,230en enseñar los hijos, cuidadosa;231preciada más de limpia que de hermosa.232¿Para qué quiero yo que, bachillera,233la que es propia mujer concetos diga?234Esto de Nise por casar me altera;235lo más, como los menos, me fatiga.236Resuélvome en dos cosas que quisiera,237pues la virtud es bien que el medio siga,238que Finea supiera más que sabe,239y Nise menos.240MISENO.Habláis cuerdo y grave.OTAVIO.Si todos los estremos tienen vicio,241yo estoy, con justa causa, discontento.242MISENO.¿Y qué hay de vuestro yerno?243OTAVIO.Aquí el oficiode padre y dueño alarga el pensamiento:244caso a Finea, que es notable indicio245de las leyes del mundo, al oro atento.246Nise, tan sabia, docta y entendida,247apenas halla un hombre que la pida;248y por Finea, simple, por instantes249me solicitan tantos pretendientes,250del oro, más que del ingenio, amantes,251que me cansan amigos y parientes.252MISENO.Razones hay, al parecer, bastantes.253OTAVIO.Una hallo yo, sin muchas aparentes,254y es el buscar un hombre en todo estado255lo que le falta más, con más cuidado.256MISENO.Eso no entiendo bien.257OTAVIO.Estadme atento.Ningún hombre nacido a pensar viene258que le falta, Miseno, entendimiento,259y con esto no busca lo que tiene;260ve que el oro le falta y el sustento,261y piensa que buscalle le conviene,262pues como ser la falta el oro entienda,263deja el entendimiento y busca hacienda.264MISENO.¡Piedad del cielo! ¡Que ningún nacido265se queje de faltarle entendimiento!266OTAVIO.Pues a muchos que nunca lo han creído267les falta, y son sus obras argumento.268MISENO.Nise es aquésta.269OTAVIO.Quítame el sentidosu desvanecimiento.270MISENO.Un casamientoos traigo yo.271OTAVIO.Casémosla; que temoalguna necedad, de tanto extremo.272
Salgan Nise y Celia, criada
NISE.¿Dióte el libro?273EXT-1
Las octavas reales como metro de la consideración prudente
Las octavas reales —ocho endecasílabos con esquema ABABABCC— eran, en la teoría lopesca del Arte nuevo, el metro de la dignidad reflexiva. La estrofa tiene origen italiano: la ottava rima de Boccaccio (Filostrato, Teseida, Ninfale Fiesolano) y de Ariosto (Orlando furioso) había llegado al castellano a través de Boscán y Garcilaso. La métrica española la desarrolló como vehículo de la épica culta: Ercilla en La Araucana (1569-1589), el propio Lope en La hermosura de Angélica (1602) y Jerusalén conquistada (1609), Camões en Os Lusíadas (1572).
En el teatro áureo, la octava real se reservaba para los momentos de gravedad reflexiva o discurso elevado: monólogos filosóficos, diálogos entre figuras de autoridad, debates políticos. Abrir la conversación entre Octavio y Miseno con octavas avisa al oyente de que el momento es serio. La estructura ABABABCC encierra el pensamiento en una arquitectura simétrica.
El contraste con el resto de la comedia es deliberado: en octavas, los padres se quejan; en redondillas, los hijos se ríen. La estructura métrica es estructura emocional. Antonucci ha subrayado, además, la coincidencia onomástica: la única escena en octavas es protagonizada por Otavio.ext1_octava
EXT-2
El padre derrotado en la comedia áurea
Octavio inaugura, en La dama boba, la figura del padre derrotado que será una de las más persistentes del teatro lopesco y del calderoniano posterior. La figura tiene precedente en el senex de la comedia latina (Plauto, Terencio): el viejo que cree controlar a sus hijas y que las hijas ridiculizan.
Otavio queda como figura impotente más que cómica, lejos de la parodia del senex iratus habitual. Su queja en octavas reales es genuina; el espectador no se ríe de él, simpatiza con su angustia. La pieza no convierte a Otavio en bufón; lo conserva como figura digna que pierde sin dejar de ser respetable.ext2_padre
El cierre del Acto III dará a Otavio el último gesto en la pieza: cuando Laurencio pregunte si puede tomar la mano de Finea, Otavio responderá «Dádsela, boba ingeniosa» (v. 3161). Habla en imperativo de cesión, ya no de mando, y eso marca la rendición final.
EXT-3
La economía dotal: cuarenta mil ducados como ingeniería social
La cifra de la dote (cuarenta mil ducados) que la pieza enuncia varias veces lleva detrás un aparato histórico denso. Robert ter Horst y Laura Bass han leído toda la pieza desde esta dimensión económica: ter Horst subrayó las ironías del intelecto y los motivos del beneficio que recorren la comedia, y Bass ha estudiado la circulación de cuerpos, palabras y representaciones (en particular el retrato) como economía simbólica de la pieza. La cifra de cuarenta mil ducados es lo que sostiene esa maquinaria.ext3_economia
EXT-4
La perfecta casada de Fray Luis y el catálogo de Octavio
Los versos 224-235 («Está la discreción de una casada / en amar y servir a su marido…») son una recitación, casi sin variantes, del programa lulista de La perfecta casada (Salamanca, 1583). Fray Luis de León había compuesto el tratado para su sobrina María Varela Osorio, con ocasión de su boda; la obra se convirtió en el manual conyugal canónico del XVII.
Lope no cita explícitamente a Fray Luis, pero el espectador culto del corral reconocía el préstamo. La operación dramática es ambigua: por un lado, Octavio recita el programa con seriedad; por otro, el contexto lo ridiculiza —el padre defiende un ideal que su propia casa contradice (Nise estudia y debate, Finea es inalcanzable por simple).ext4frayluis
Aparato textual (6 variantes)
Verso
PROLOPE (O)
Marín
López Martín
Patterson
188
«Fabio, y que no sabio»
(igual)
(igual)
(igual)
215–216
«boba o bachillera, / de la boba elección, sin duda, hiciera»
partido «Un casamiento / os traigo yo. — Casémosla; que temo / alguna necedad, de tanto extremo»
(igual)
(igual)
(igual)
273 acot
(no marcada) O
*(Salgan Nise y Celia, criada)* M L
(igual)
(igual)
↩ Fausta Antonucci, «La polimetría en La dama boba: funciones poéticas y dramáticas», en Preludio a «La dama boba» de Lope de Vega (historia y crítica), ed. Javier Espejo Surós y Carlos Mata Induráin, BIADIG 54 (Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2020), 111-129, aquí 114.
↩ Sobre la institución de la dote testamentaria en el derecho castellano del XVII, véase Bartolomé Clavero, Mayorazgo. Propiedad feudal en Castilla 1369-1836 (Madrid: Siglo XXI, 1974).
↩ Sobre la tradición del padre con hijas opuestas, véase Marvin T. Herrick, Italian Comedy in the Renaissance (Urbana: University of Illinois Press, 1960); Ronald E. Surtz, The Birth of a Theater: Dramatic Convention in the Spanish Theater from Juan del Encina to Lope de Vega (Princeton: Princeton University Press / Madrid: Castalia, 1979).
↩ Fausta Antonucci, «La polimetría en La dama boba», 111-129, aquí 114; Diego Marín, Uso y función de la versificación dramática en Lope de Vega (Valencia: Castalia, 1962).
↩ Sobre la figura del padre derrotado en la comedia áurea y la dignidad del senex lopesco, Felipe B. Pedraza Jiménez, El universo poético de Lope de Vega (Madrid: Laberinto, 2003); para el contexto del personaje en la dramaturgia familiar de la pieza, véanse las introducciones de Marco Presotto en su edición de La dama boba (PROLOPE, 2007) y los estudios reunidos en Preludio a «La dama boba» de Lope de Vega, ed. J. Espejo Surós y C. Mata Induráin, BIADIG 54 (Pamplona: EUNSA, 2020).
↩ Robert ter Horst, «The True Mind of Marriage: Ironies of the Intellect in Lope's La dama boba», Romanistisches Jahrbuch 27 (1976): 347-363; Laura R. Bass, «The Economics of Representation in Lope de Vega's La dama boba», Bulletin of Spanish Studies 83, n.º 6 (2006): 771-787.
↩ Fray Luis de León, La perfecta casada (Salamanca: en casa de Juan Fernández, 1583); BNE Digital, sig. U/352(2).
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