Profundidad
Léxico y contexto
ACTO II · ESCENA 2

2.2 Pelea de Nise y Laurencio: el desafío de Liseo

Casa de Otavio

romance asonancia -áe-áevv. 1231–1365

Confrontación amorosa. Nise reprocha a Laurencio el cambio brusco de afecto —un mes ha bastado para que el galán pase de cortejarla a perseguir a Finea—, y Celia, criada y delatora, confirma la traición. Cuando llega Liseo, los celos de los dos pretendientes desembocan en cita de duelo: «tras los Recoletos», en la zona despoblada del Madrid de 1613, mañana al amanecer. La escena cierra el primer movimiento del Acto II y prepara la confrontación que Otavio desactivará en 2.4. Lo que el Acto I había dejado en sospecha —que el cortejo de Laurencio no era amor honestus sino amor pecuniarius— Nise lo enuncia aquí sin pantalla retórica.

LAURENCIO.Ya se han ido. ¿Podré yo, Nise, con mis brazos darte parabién de tu salud? NISE.¡Desvía, fingido, fácil, lisonjero, engañador, loco, inconstante, mudable; hombre que en un mes de ausencia —que bien merece llamarse ausencia la enfermedad— el pensamiento mudaste! Pero mal dije en un mes, porque puedes disculparte con que creíste mi muerte, y si mi muerte pensaste, con gracioso sentimiento, pagaste el amor que sabes, mudando el tuyo en Finea. LAURENCIO.¿Qué dices? NISE.Pero bien haces; tú eres pobre, tú, discreto; ella rica y ignorante; buscaste lo que no tienes, y lo que tienes dejaste. Discreción tienes, y en mí la que celebrabas antes dejas con mucha razón; que dos ingenios iguales no conocen superior; y ¿por dicha imaginaste que quisiera yo el imperio que a los hombres debe darse? El oro que no tenías, tenerle solicitaste enamorando a Finea. LAURENCIO.Escucha... NISE.¿Qué he de escucharte? LAURENCIO.¿Quién te ha dicho que yo he sido en un mes tan inconstante? NISE.¿Parécete poco un mes? Yo te disculpo, no hables; que la luna está en el cielo sin intereses mortales, y en un mes, y aun algo menos, está creciente y menguante. Tú en la tierra, y de Madrid, donde hay tantos vendavales de intereses en los hombres, no fue milagro mudarte. Dile, Celia, lo que has visto. CELIA.Ya, Laurencio, no te espantes de que Nise, mi señora, desta manera te trate; yo sé que has dicho a Finea requiebros... LAURENCIO.¡Que me levantes, Celia, tales testimonios! CELIA.Tú sabes que son verdades; y no sólo tú a mi dueño ingratamente pagaste, pero tu Pedro, el que tiene de tus secretos las llaves, ama a Clara tiernamente. ¿Quieres que más te declare? LAURENCIO.Tus celos han sido, Celia, y quieres que yo los pague. ¿Pedro a Clara, aquella boba? NISE.Laurencio, si le enseñaste, ¿por qué te afrentas de aquello en que de ciego no caes? Astrólogo me pareces, que siempre de ajenos males, sin reparar en los suyos, largos pronósticos hacen. ¡Qué bien empleas tu ingenio! «De Nise confieso el talle mas no es sólo el esterior el que obliga a los que saben.» ¡Oh, quién os oyera juntos!... Debéis de hablar en romances, porque un discreto y un necio no pueden ser consonantes. ¡Ay, Laurencio, qué buen pago de fe y amor tan notable! Bien dicen que a los amigos prueba la cama y la cárcel. Yo enfermé de mis tristezas y, de no verte ni hablarte, sangráronme muchas veces; ¡bien me alegraste la sangre! Por regalos tuyos tuve mudanzas, traiciones, fraudes; pero, pues tan duros fueron, di que me diste diamantes. Ahora bien. ¡Esto cesó! LAURENCIO.¡Oye, aguarda!... NISE.¿Que te aguarde? Pretende tu rica boba, aunque yo haré que se case más presto que tú lo piensas. LAURENCIO.¡Señora!... LISEO.(Esperaba tarde los desengaños; mas ya no quiere Amor que me engañe.) NISE.¡Suelta! LAURENCIO.¡No quiero! LISEO.¿Qué es esto? NISE.Dice Laurencio que rasgue unos versos que me dio, de cierta dama inorante, y yo digo que no quiero. LAURENCIO.Tú podrá ser que lo alcances de Nise; ruégalo tú. LISEO.Si algo tengo que rogarte, haz algo por mis memorias y rasga lo que tú sabes. NISE.¡Dejadme los dos! LAURENCIO.¡Qué airada! LISEO.Yo me espanto que te trate con estos rigores Nise. LAURENCIO.Pues, Liseo, no te espantes; que es defecto en los discretos, tal vez, el no ser afables. LISEO.¿Tienes qué hacer? LAURENCIO.Poco o nada. LISEO.Pues vámonos esta tarde por el Prado arriba. LAURENCIO.Vamos dondequiera que tú mandes. LISEO.Detrás de los Recoletos quiero hablarte. LAURENCIO.Si el hablarme no es con las lenguas que dicen, sino con las lenguas que hacen, aunque me espanto que sea, dejaré caballo y pajes. LISEO.Bien puedes. LAURENCIO.Yo voy tras ti. ¡Qué celoso y qué arrogante! Finea es boba y, sin duda, de haberle contado nace, mis amores y papeles. Ya para consejo es tarde; que deudas y desafíos a que los honrados salen, para trampas se dilatan, y no es bien que se dilaten. MAESTRO.¿Tan presto se cansa? FINEA.Sí.
EXT-1

El catálogo del Amor inventor: tradición y dramatización

La sospecha de Nise no es paranoia: es lectura correcta del subtexto. Laurencio está cortejando a Finea por la dote, y Nise lo percibe sin tener todavía pruebas. La pieza la deja en posición incómoda: la dama discreta acierta en el diagnóstico, pero la maquinaria cómica la presentará en escenas posteriores como celosa irracional, condicionando al público del patio a tomar partido por el galán. La verdad que Nise enuncia queda oprimida por el código de género de la comedia urbana.

Aparato textual (7 variantes)
VersoPROLOPE (O)MarínLópez MartínPatterson
1233 (ironía amorosa)«*parabién de tu salud?*» O M L P (idéntico)(igual)(igual)(igual)
1236 «*loco, inconstante, mudable*»O autógrafo (con punto y coma); M lee «*mudable, hombre,*» (con coma, otra puntuación)(sigue O)(igual a M)(igual)
1247 «*mudando el tuyo en Finea*»O M L P (idéntico)(igual)(igual)(igual)
1269 «*luna*» (minúscula)O P«*Luna*» M (mayúscula)«*luna*» L(igual a O)
1303 «*esterior*»O autógrafo conserva grafía«*exterior*» M (modernización)«*exterior*» L«*exterior*» P
1287 «*pero*»O M L P (idéntico)Marín nota: «*pero = sino*» — la conjunción adversativa en sentido de exclusión(igual)(igual)
1338-1350 (cita del duelo)«*Detrás de los Recoletos / quiero hablarte*» O M L P (idéntico, lugar topográfico real del Madrid de 1613)(igual)(igual)(igual)
  1. Sobre la métrica de la Comedia del Siglo de Oro y la cuestión teórica de las formas estróficas, véase Marc Vitse, «La poética de la Comedia: estado de la cuestión», en La Comedia: seminario hispano-francés organizado por la Casa de Velázquez. Madrid, diciembre 1991-junio 1992, ed. Jean Canavaggio (Madrid: Casa de Velázquez, 1995).