Un detalle merece notarse antes de entrar: Finea, que en el Acto I no podía leer la letra A, llega aquí con un papel en la mano. Sabe que es una carta de Laurencio y que contiene palabras que ella no puede descifrar — y su solución es perfectamente lógica. Se la da a su padre para que la lea. La ingenuidad de la escena importa menos que la operación dramática: la incapacidad lectora de Finea se convierte en el detonador exacto del conflicto familiar que el primer acto venía aplazando. En manos de cualquier otro personaje de la comedia, esa carta sería un secreto custodiado o una mentira preparada. En manos de Finea, es un papel que necesita ser leído.
La escena funciona en dos tiempos bien diferenciados, y el cambio de metro marca el corte con precisión. Mientras Otavio está presente — con Finea, luego con Turín — los versos son endecasílabos sueltos con pareados: métrica de la acción, del desconcierto, de la revelación incómoda. En el momento en que Otavio sale corriendo hacia los Recoletos, el ritmo cambia. Entran las redondillas, y con ellas otro tipo de temperatura dramática. El escenario queda a solas con Finea y Clara, y lo que viene es el primer gran monólogo de amor de Finea: un discurso sobre el espejo, la imagen y la forma verdadera que ningún espectador del Corral del Príncipe habría esperado de esta personaje.
Esa segunda parte se ilumina si se lee con la escena del abecedario (1.4) en la memoria. Allí, Finea rechazaba el signo lingüístico porque no conseguía aceptar que una marca representara algo que ella no veía directamente. Aquí describe, con vocabulario de filósofo que no ha leído filosofía, cómo la imagen de Laurencio — construida, interior, invisible — se ha vuelto más real que cualquier cosa que ella pueda tocar. El empirismo radical que la hacía incapaz de aprender letras se ha transformado, bajo el efecto del amor, en una epistemología del deseo. Lo que Ficino formuló en el De amore como teoría del spiritus, Finea lo formula como observación directa del espejo.
La pregunta que la escena deja abierta es cuándo ocurrió esa transformación exactamente, y si fue el amor quien la produjo o si el amor simplemente descubrió algo que ya estaba ahí.
OTAVIO.(Yo pienso que me canso en enseñarla,1485porque es querer labrar con vidro un pórfido;1486ni el danzar ni el leer aprender puede,1487aunque está menos ruda que solía.)1488FINEA.¡Oh, padre mentecato y generoso!1489¡Bien seas venido!1490OTAVIO.¿Cómo mentecato?FINEA.Aquí el maestro de danzar me dijo1491que era yo mentecata, y enojeme;1492mas él me respondió que este vocablo1493significaba una mujer que riñe1494y luego vuelve con amor notable;1495y como vienes tú riñendo agora,1496y has de mostrarme amor en breve rato,1497quise también llamarte mentecato.1498OTAVIO.Pues, hija, no creáis a todas gentes,1499ni digáis ese nombre, que no es justo.1500FINEA.No lo haré más. Mas diga, señor padre1501¿sabe leer?1502OTAVIO.Pues ¿eso me preguntas?FINEA.Tome, ¡por vida suya!, y éste lea.1503OTAVIO.¿Este papel?1504FINEA.Sí, padre.OTAVIO.Oye, Finea.FINEA.¿No hay más?OTAVIO.No hay más; que está muy justamente1505quemado lo demás. ¿Quién te le ha dado?1506FINEA.Laurencio, aquel discreto caballero1507de la academia de mi hermana Nise,1508que dice que me quiere con estremo.1509OTAVIO.(De su ignorancia, mi desdicha temo.1510Esto trujo a mi casa el ser discreta1511Nise, el galán, el músico, el poeta,1512el lindo, el que se precia de oloroso,1513el afeitado, el loco y el ocioso.)1514¿Hate pasado más con éste, acaso?1515FINEA.Ayer, en la escalera, al primer paso,1516me dio un abrazo.1517OTAVIO.(¡En buenos pasos andami pobre honor, por una y otra banda!1518La discreta, con necios en concetos,1519y la boba, en amores con discretos.1520A ésta no hay que llevarla por castigo,1521y más que lo podrá entender su esposo.)1522Hija, sabed que estoy muy enojado.1523No os dejéis abrazar. ¿Entendéis, hija?1524FINEA.Sí, señor padre; y cierto que me pesa,1525aunque me pareció muy bien entonces.1526OTAVIO.Sólo vuestro marido ha de ser digno1527desos abrazos.1528TURÍN.En tu busca vengo.OTAVIO.¿De qué es la prisa tanta?1529TURÍN.De que al campovan a matarse mi señor Liseo1530y Laurencio, ese hidalgo marquesote1531que desvanece a Nise con sonetos.1532OTAVIO.(¿Qué importa que los padres sean discretos,1533si les falta a los hijos la obediencia?1534Liseo habrá entendido la imprudencia1535deste Laurencio, atrevidillo y loco,1536y que sirve a su esposa.) ¡Caso estraño!1537¿Por dónde fueron?1538TURÍN.Van, si no me engaño,hacia los Recoletos Agustinos.1539OTAVIO.Pues ven tras mí. ¡Qué estraños desatinos!1540CLARA.Parece que se ha enojado1541tu padre.1542FINEA.¿Qué puedo hacer?CLARA.¿Por qué le diste a leer1543el papel?1544FINEA.Ya me ha pesado.CLARA.Ya no puedes proseguir1545la voluntad de Laurencio.1546FINEA.Clara, no la diferencio1547con el dejar de vivir.1548Yo no entiendo cómo ha sido,1549desde que el hombre me habló;1550porque, si es que siento yo,1551él me ha llevado el sentido.1552Si duermo, sueño con él;1553si como, le estoy pensando,1554y si bebo, estoy mirando1555en agua la imagen dél.1556¿No has visto de qué manera1557muestra el espejo, a quien mira,1558su rostro, que una mentira1559le hace forma verdadera?1560Pues lo mismo en vidro miro1561que el cristal me representa.1562CLARA.A tus palabras atenta,1563de tus mudanzas me admiro.1564Parece que te transformas1565en otra.1566FINEA.En otro dirás.CLARA.Es maestro con quien más1567para aprender te conformas.1568FINEA.Con todo eso, seré1569obediente al padre mío;1570fuera de que es desvarío1571quebrar la palabra y fe.1572CLARA.Yo haré lo mismo.1573FINEA.No impidasel camino que llevabas.1574CLARA.¿No ves que amé porque amabas,1575y olvidaré porque olvidas?1576FINEA.Harto me pesa de amalle;1577pero a ver mi daño vengo,1578aunque sospecho que tengo1579de olvidarme de olvidalle.1580EXT-1
El mentecato etimológico: Finea aprende inventando
La explicación que Finea da al padre sobre la palabra mentecato es deliciosamente errónea. Según ella, el maestro de danza le explicó que mentecato significa «mujer que riñe y luego vuelve con amor». La etimología es completamente falsa: mentecato viene del latín mente captus (= con la mente cautiva, demente) y significa simplemente necio, bobo. Su raíz es la misma que captura, cautivo: la mente está apresada, capturada por la incapacidad.
Pero la falsa etimología tiene gracia dramatúrgica. Finea, al inventar el significado, hace operación filológica creativa: convierte el insulto en término afectivo (mujer que riñe pero ama). La operación es típica del personaje en transición: ya no rechaza el lenguaje (como en 1.4) pero todavía no domina la convención. Está en estado intermedio donde construye significados por inferencia contextual.
La línea es además testimonio sociológico de la pedagogía amorosa. El maestro de danza (que aparece en 2.3) ha actuado como informante etimológico de Finea, dándole significados creativos. La pedagogía amorosa no es solo doctrina (Laurencio en 1.9) sino también filología creativa (el maestro de danza). La heroína aprende de varias fuentes simultáneamente, y combina la información con libertad. La línea anticipa el monólogo del Acto III: cuando Finea hable solamente, hablará con vocabulario filológicamente correcto, pero la transición pasa por estos errores productivos.ext1_etimologia
EXT-2
El espejo y la forma verdadera: epistemología del deseo
«¿No has visto de qué manera / muestra el espejo, a quien mira, / su rostro, que una mentira / le hace forma verdadera?» (vv. 1552-1555). Cuatro versos formulan, en redondilla castellana, el problema epistemológico del realismo de la imagen mental que la fenomenología del XX desplegará en cientos de páginas.
La doctrina implícita es ficiniana, vía Leone Ebreo y Castiglione. El amante lleva la imagen del amado grabada en la phantasia (= facultad imaginativa) de modo que puede «verlo» con los ojos interiores. La imagen mental es objetivamente «una mentira» (no es el amado, es solo su representación), pero subjetivamente «forma verdadera» (es el modo en que el amado existe para el amante).
La frase de Finea opera con economía notable. Una mentira le hace forma verdadera: la mentira (= no-realidad de la imagen) hace (= construye, opera) la forma verdadera (= la realidad subjetiva del amado). La sintaxis es escolástica: el predicado hacer forma verdadera aplica el principio aristotélico-tomista de la forma sustancial (lat. forma substantialis). La imagen reflejada se vuelve forma del amante; el amante recibe forma del amado a través del reflejo.
Husserl, tres siglos después (Logische Untersuchungen, 1900-1901; Ideen, 1913), formularía el problema como intencionalidad de la conciencia: la conciencia no es nunca conciencia de sí misma sino conciencia de algo. La imagen del amado en la mente del amante es intencional: el amado está en la conciencia, aunque no esté físicamente. Finea anticipa el problema en redondillas castellanas, sin aparato filosófico, por la sola fuerza de la observación amorosa.ext2_husserl
María Zambrano leyó este tipo de operación —el yo que descubre la imagen del otro como propia— como característica de la razón poética: el saber se da en la imagen antes que en el concepto. Finea es, en este verso, la primera fenomenóloga del teatro español.
EXT-3
La pareja de los Recoletos Agustinos: geografía dramática del duelo
Octavio sale hacia los Recoletos Agustinos (v. 1535) para impedir el duelo entre Liseo y Laurencio. La elección del topónimo no es arbitraria. El convento de los Agustinos Recoletos estaba situado, en el Madrid de 1613, en lo que hoy es el Paseo de Recoletos —al noreste de la cerca de la villa— y le dio nombre. Quedaba en zona despoblada, fuera del recinto urbano, lo que la convertía en sitio frecuente para encuentros privados que se quería sustraer a la justicia. Los duelos como práctica estaban condenados desde antiguo (la prohibición canónica venía del Concilio de Trento, sesión XXV, 1563) y quedaban siempre fuera de los principales itinerarios de ronda; los duelistas iban allí a primera hora de la mañana, cuando las puertas del convento todavía estaban cerradas.
Lope conoce la geografía. La pieza utiliza el topónimo como cifra dramática reconocible: el público de 1613 sabía que ir a los Recoletos era ir a duelo. La economía narrativa es perfecta: tres palabras condensan toda la situación dramática. La línea es además testimonio histórico de la práctica del duelo en el Madrid del primer XVII: pese a las prohibiciones reales, los duelos privados continuaban en zonas marginales de la corte.ext3_recoletos
Aparato textual (7 variantes)
Verso
PROLOPE (O)
Marín
López Martín
Patterson
1486 «*pórfido*» (cantería)
O M L P (idéntico)
(igual)
(igual)
(igual)
1490 «*¿Cómo mentecato?*»
O M L P (idéntico)
(igual)
(igual)
(igual)
1531 «*marquesote*»
O M L P (idéntico)
(igual)
(igual)
(igual)
1537 «*Recoletos Agustinos*»
O M L P (idéntico) — topónimo madrileño preciso del XVII para la práctica del duelo
(igual)
(igual)
(igual)
1561 «*vidro*»
O autógrafo conserva grafía arcaizante
«*vidrio*» M (modernización)
«*vidrio*» L (modernización)
«*vidrio*» P (modernización)
1556-1560 (espejo) «*muestra el espejo, a quien mira, / su rostro, que una mentira / le hace forma verdadera*»
O M L P (idéntico) — el verso doctrinal sobre la imagen mental del amado se conserva sin variantes
(igual)
(igual)
(igual)
1577-1580 (cierre) «*Harto me pesa de amalle [...] / de olvidarme de olvidalle*»
O M L P (idéntico) — la paradoja del amor irreversible se conserva
(igual)
(igual)
(igual)
↩ Para el contexto de las polémicas y prácticas filológicas del Renacimiento castellano, Bienvenido Morros, Las polémicas literarias en la España del siglo XVI: A propósito de Fernando de Herrera y Garcilaso de la Vega (Barcelona: Quaderns Crema, 1998); sobre la pedagogía no formal en La dama boba, Aurora Egido, «Vives y Lope. La dama boba aprende a leer», en Philologica. Homenaje al profesor Ricardo Senabre, ed. Pedro Cátedra et al. (Cáceres: Universidad de Extremadura, 1996), 193-208.
↩ Para el problema fenomenológico de la imagen y la temporalidad de la conciencia, Edmund Husserl, Lecciones de fenomenología de la conciencia interna del tiempo, trad. Agustín Serrano de Haro (Madrid: Trotta, 2002); para la doctrina de la razón poética como saber por la imagen, María Zambrano, Filosofía y poesía (Morelia: Universidad Michoacana, 1939; reed. Madrid: Fondo de Cultura Económica, 1987).
↩ Para la cotidianidad madrileña del XVII, su geografía urbana y sus prácticas sociales, José del Corral, La vida cotidiana en el Madrid del siglo XVII (Madrid: Ediciones La Librería, 1999); para el marco general de las pragmáticas de Felipe III contra los duelos, Antonio Feros, El duque de Lerma. Realeza y privanza en la España de Felipe III (Madrid: Marcial Pons, 2002).
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