1.1 La venta de Illescas
Venta de Illescas (Toledo-Madrid)
La pieza arranca en una venta entre Toledo y Madrid, a medio camino. El recurso es típicamente cervantino —recordemos las ventas del Quijote— y permite una exposición tranquila: dos viajeros conversan, llega un tercero con noticias, el público se entera del argumento sin que nadie lo enuncie. Liseo es el pretendiente forastero que viaja a casarse con Finea; Turín es su lacayo escéptico; Leandro será el informante involuntario que le advertirá sobre la naturaleza de su prometida. La escena es expositiva, salpicada de chistes urbanos —las posadas con chinches, las medidas de la Virgen, los romeros— que muestran la vida real del camino castellano de 1613.
Salga Leandro, de camino
LEANDRO.Huésped, ¿habrá qué comer? LISEO.Seáis, señor, bien llegado. LEANDRO.Y vos en la misma hallado. LISEO.¿A Madrid...? LEANDRO.Dejele ayer, cansado de no salir con pretensiones cansadas. LISEO.Ésas van adjetivadas con esperar y sufrir. Holgara, por ir con vos, lleváramos un camino... LEANDRO.Si vais a lo que imagino, nunca lo permita Dios. LISEO.No llevo qué pretender; a negocios hechos voy. ¿Sois de ese lugar? LEANDRO.Sí, soy. LISEO.Luego podréis conocer la persona que os nombrare. LEANDRO.Es Madrid una talega de piezas, donde se anega cuanto su máquina pare. Los reyes, roques y arfiles conocidas casas tienen; los demás que van y vienen son como peones viles. Todo es allí confusión. LISEO.No es Otavio pieza vil. LEANDRO.Si es quien yo pienso, es arfil y pieza de estimación. LISEO.Quien yo digo es padre noble de dos hijas. LEANDRO.Ya sé quién; pero dijérades bien que de una palma y de un roble. LISEO.¿Cómo? LEANDRO.Que entrambas lo son, pues Nise bella es la palma; Finea, un roble, sin alma y discurso de razón. Nise es mujer tan discreta, sabia, gallarda, entendida, cuanto Finea encogida, boba, indigna y imperfeta. Y aun pienso que oí tratar que la casaban... LISEO.(a Turín) (¿No escuchas?) LEANDRO.Verdad es que no habrá muchas que la puedan igualar en el riquísimo dote; mas ¡ay de aquel desdichado que espera una bestia al lado! Pues más de algún marquesote, a codicia del dinero, pretende la bobería desta dama, y a porfía hacen su calle terrero. LISEO.(a Turín) (Yo llevo lindo concierto. ¡A gentiles vistas voy!) TURÍN.(a Liseo) (Disimula.) LISEO.(a Turín) (Tal estoy, que apenas a hablar acierto.) En fin, señor, ¿Nise es bella y discreta? LEANDRO.Es celebrada por única, y deseada, por las partes que hay en ella, de gente muy principal. LISEO.¿Tan necia es esa Finea? LEANDRO.Mucho sentís que lo sea. LISEO.Contemplo, de sangre igual, dos cosas tan desiguales... Mas ¿cómo en dote lo son? Que, hermanas, fuera razón que los tuvieran iguales. LEANDRO.Oigo decir que un hermano de su padre la dejó esta hacienda, porque vio que sin ella fuera en vano casarla con hombre igual a su noble nacimiento, supliendo el entendimiento con el oro. LISEO.Él hizo mal. LEANDRO.Antes bien, porque con esto tan discreta vendrá a ser como Nise. TURÍN.¿Has de comer? LISEO.Ponme lo que dices, presto; aunque ya puedo escusallo. LEANDRO.¿Mandáis, señor, otra cosa? LISEO.Serviros. (Vase Leandro.) (¡Qué linda esposa!) TURÍN.¿Qué haremos? LISEO.Ponte a caballo, que ya no quiero comer. TURÍN.No te aflijas, pues no es hecho. LISEO.Que me ha de matar, sospecho, si es necia y propia mujer. TURÍN.Como tú no digas «sí», ¿quién te puede cautivar? LISEO.Verla no me ha de matar, aunque es basilisco en mí. TURÍN.No, señor. LISEO.También advierte que, siendo tan entendida Nise, me dará la vida, si ella me diere la muerte.Éntrense, y salgan Otavio, viejo, y Miseno
OTAVIO.¿Ésta fue la intención que tuvo Fabio?La cifra de la dote: cuarenta mil ducados y su lectura económica
La cifra de la dote de Finea —cuarenta mil ducados— vertebra la economía simbólica y material de toda la pieza. Aparece por primera vez en la 1.1 (vv. 82-83) como dato exógeno que Liseo recibe de Turín en la venta de Illescas, y reaparece en boca de Laurencio en 1.7 (v. 703: «a cuarenta mil ducados / las manos voy previniendo») y, ya en clave de aparte cómico, en 3.11 (vv. 3163-3167). La cifra es la misma en los principales testimonios de la pieza: el autógrafo (O), el manuscrito Ramírez de Arellano (M) y las impresas tempranas (AB), tal y como se desprende del aparato de la edición Presotto (PROLOPE, 2007).
La suma tiene alcance sociológico. Treinta mil ducados era, en 1613, la dote típica de hidalga acomodada de villa media; cuarenta mil ducados ya colocaba a la heredera en el rango alto. Los estudios de María Luz González Mezquita sobre las dotes nobiliarias castellanas tardo-seiscentistas registran que las dotes de las grandes herederas oscilaban entre 30.000 y 100.000 ducados; cuarenta mil situaba a Finea en el umbral entre las grandes herederas burguesas y las pequeñas nobles. La cantidad era suficiente para asegurar el matrimonio con un caballero de cualquier rango medio, y eso explica el viaje de Liseo desde su ciudad de origen.dote_real
Robert ter Horst y Laura Bass han leído toda la pieza desde esta dimensión económica. Para ter Horst, La dama boba es una parábola económica disfrazada de comedia neoplatónica.terhorst Para Bass, la pieza articula una «economía de la representación», donde el cuerpo, la palabra y el dinero circulan según una contabilidad común.bass La cifra de cuarenta mil ducados es lo que sostiene la maquinaria.
La venta como dispositivo dramático: Cervantes y Lope
La dama boba arranca en una venta. La elección no es accidente: Don Quijote había publicado ocho años antes y había hecho de las ventas espacios narrativos canónicos donde reunir personajes diversos. La fórmula pasa de la novela al teatro con economía: dos viajeros más un informante bastan para exponer el argumento sin monólogo introductorio.
La diferencia entre Cervantes y Lope está en el género. En el Quijote la venta es lugar de digresión: la venta-castillo de los capítulos 16-17 sirve para el episodio del bálsamo y los manteamientos; la venta de Juan Palomeque de los capítulos 32 a 46 es escenario de la novela intercalada del Curioso impertinente. Aquí la venta es plataforma de exposición. El público sale de Illescas con tres datos: hay un padre con dos hijas, la rica es boba, la pobre es discreta. La pieza posterior despliega lo que esta venta ha dicho.
Hay precedente en el propio Lope. El acero de Madrid (ca. 1608) alterna el interior doméstico con escenas de paseo y prado. Las bizarrías de Belisa (1634, póstuma) abre con encuentro análogo. Lope construye, a partir de 1605, una dramaturgia del vestíbulo: el espacio de tránsito como apertura del marco doméstico. César Oliva ha estudiado este uso del espacio en la comedia urbana lopesca.oliva
Hay un eco visual menos invocado por la crítica que merece nombrarse. La pintura de género flamenca del XVI, en obras como las cocinas y mercados de Pieter Aertsen y Joachim Beuckelaer, había hecho de los espacios de tránsito —tabernas, vendurías, cocinas— escenarios donde lo cotidiano y lo alegórico se cruzaban. Cervantes recoge la fórmula y la traslada a la novela; Lope la adapta al teatro. La venta de Illescas no es sólo geografía: es también herencia visual.
La pieza como comedia urbana: el modelo lopesco
La dama boba pertenece a la familia de la comedia urbana, subgénero que Lope desarrolla a partir de los años 1605-1610 y que cristaliza en el período 1610-1616 con piezas como El acero de Madrid (ca. 1608), Las bizarrías de Belisa (1634, póstuma) o La discreta enamorada (1604-1606). La fórmula es estable: acción urbana, casa noble en una ciudad concreta (Madrid, Sevilla, Toledo), enredo matrimonial entre damas y galanes de hidalguía media-alta, espacio doméstico cerrado con pocas salidas al exterior, métrica polimétrica en la que dominan redondillas y romances.
Ignacio Arellano, en su análisis del «modelo temprano» de la comedia urbana lopesca, ha definido el subgénero por contraste con la comedia palatina: la urbana se caracteriza por «la pertenencia social de los personajes a la pequeña nobleza local, las relaciones cotidianas entre los habitantes de la casa y la calle, el predominio del verso doméstico, y la presencia constante del dinero como motor económico de la acción».arellano La dama boba cumple las cuatro condiciones: Octavio es hidalgo madrileño, la acción transcurre casi enteramente en su casa de Madrid, los metros dominantes son los del diálogo doméstico, y los cuarenta mil ducados de la dote son el motor reconocido de toda la trama.
Lo que distingue a la urbana de la palatina dentro del cuadro de Arellano es el espacio externo de tránsito —la venta de Illescas, el prado de los Recoletos en la 2.3— como apertura del marco doméstico. La venta funciona como vestíbulo del Madrid interior. El subgénero pide siempre ese vestíbulo: en El acero de Madrid es el paseo, en La discreta enamorada la calle, aquí la venta.
Aparato textual (6 variantes)
| Verso | PROLOPE (O) | Marín | López Martín | Patterson |
|---|---|---|---|---|
| 1 | «¡Qué lindas posadas!» | (igual) | apertura coral en boca de Liseo y Turín | |
| 13 | «las Indias» O M | (igual) | conservada por toda la tradición | |
| 82 | «cuarenta mil ducados» O M AB | (igual) | la cifra-dote es estable en todos los testimonios | |
| 162 | «a su noble nacimiento» O | «de su noble nacimiento» M | divergencia menor de preposición | |
| 171 acot | (no marcada) O | *(Vase Leandro)* M | acotación añadida por la tradición editorial | |
| 184/185 | «si ella me diere la muerte» / «¿Ésta fue la intención que tuvo Fabio?» | (igual) | bisagra de escena |
- ↩ La nota de Marín al v. 1 (lindas posadas) glosa: «buenas (irónico)... La censura de posadas y caminos era proverbial en las comedias, y aparece todavía en El sí de las niñas, de Moratín, a principios del siglo XIX» (Marín, ed., La dama boba, Madrid: Cátedra, 1976, p. 63). Presotto, en su edición PROLOPE, recoge en la nota al v. 4 (Famoso lugar Illescas) la fórmula tópica: «el pueblo entre Madrid y Toledo era conocido en la época como lugar de descanso de los viajeros que procedían de Sevilla (y de las Indias) dirigidos a Madrid, así como de los que de la corte iban hacia Andalucía, siendo tópica la mala calidad de sus posadas».
- ↩ Fausta Antonucci, «La polimetría en La dama boba: funciones poéticas y dramáticas», en Preludio a «La dama boba» de Lope de Vega (historia y crítica), ed. Javier Espejo Surós y Carlos Mata Induráin, BIADIG 54 (Pamplona: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra, 2020), 111-129, aquí 113-114, donde se afirma que «los dos cuadros (o macrosecuencias) que se desarrollan en espacios dramáticos externos a la casa de Otavio son, ambos, monométricos: en redondillas el que se ambienta en la posada de Illescas (I, 1); en silva del tipo 3» el otro.
- ↩ Sobre los retablos del Greco para la iglesia de la Caridad de Illescas (1603), Fernando Marías, El Greco. Historia de un pintor extravagante, ed. actualizada (San Sebastián: Nerea, 2013).
- ↩ Presotto glosa el v. 17 con Autoridades: «Se llama asimismo la cinta, que se corta igual a la altura de la imagen o estatua de algún Santo, en que se suele estampar su figura, y las letras de su nombre con plata u oro. Úsase por devoción». Sobre la economía devocional de medidas y estampas marianas en la Castilla del XVI-XVII, véase también William A. Christian, Jr., Local Religion in Sixteenth-Century Spain (Princeton: Princeton University Press, 1981); Carlos M. N. Eire, From Madrid to Purgatory. The Art and Craft of Dying in Sixteenth-Century Spain (Cambridge: Cambridge University Press, 1995).
- ↩ Presotto glosa el v. 46 («nombre tan hidalgo») de forma directa: «referido al tocino, manjar impuro para judíos y musulmanes». Para el contexto de la limpieza de sangre en la cultura del XVII, véase Antonio Domínguez Ortiz, Los conversos de origen judío después de la expulsión (Madrid: Instituto Balmes de Sociología, CSIC, 1955); Albert A. Sicroff, Los estatutos de limpieza de sangre. Controversias entre los siglos XV y XVII, trad. Mauro Armiño (Madrid: Taurus, 1985).
- ↩ Presotto glosa el v. 94 («pretensiones cansadas») así: «'solicitudes reiteradas', era una de las actividades más comunes de los nobles en la corte, como bien sabía Lope, para obtener algún beneficio o cargo moviéndose en la complicada máquina burocrática de la capital». Sobre los pretendientes cortesanos como tipo social del Madrid del XVII, véase Antonio Feros, El duque de Lerma. Realeza y privanza en la España de Felipe III (Madrid: Marcial Pons, 2002), traducción del original Kingship and Favoritism in the Spain of Philip III, 1598-1621 (Cambridge: Cambridge University Press, 2000).
- ↩ Sobre la metáfora del ajedrez como sociedad y como cifra moral en la tradición castellana, el Libro de los juegos de Alfonso X (Sevilla, 1283) y el Liber de moribus hominum et officiis nobilium super ludo scachorum de Jacobo de Cessolis (siglo XIII), traducido por Martín Reina, Dechado de la vida humana, moralmente sacado del juego del axedrez (Valladolid, 1549). Para la imagen cervantina del rey y el peón en Don Quijote II.12, Edward C. Riley, Cervantes's Theory of the Novel (Oxford: Clarendon Press, 1962); Anthony J. Close, Cervantes and the Comic Mind of His Age (Oxford: Oxford University Press, 2000).
- ↩ La fuente primaria es Andrea Alciato, Emblematum liber (Augsburg: Heinrich Steyner, 1531), con sus reediciones e ilustraciones (Wechel, París, 1534; Bonhomme, Lyon, 1550-1551, etc.). El corpus completo y la numeración variable de cada edición están registrados en Alciato at Glasgow (https://www.emblems.arts.gla.ac.uk/alciato/). Para la emblemática del XVII castellano, Karl-Ludwig Selig, Studies on Alciato in Spain (Aldershot: Variorum / Garland, 1990), y Aurora Egido, El Barroco de los modernos. Despuntes y pespuntes (Valladolid: Cátedra Miguel Delibes / Universidad de Valladolid, 2009).
- ↩ Presotto glosa el v. 140 con Autoridades: «el sitio o paraje desde donde cortejaban en Palacio a las damas». Sobre la vida femenina en la Castilla del XVI-XVII, Mariló Vigil, La vida de las mujeres en los siglos XVI y XVII (Madrid: Siglo XXI de España Editores, 1986).
- ↩ María Luz González Mezquita, «Poder económico y prestigio social a fines del siglo XVII. Una indagación sobre las dotes de las nobles castellanas», Vegueta: Anuario de la Facultad de Geografía e Historia 5 (2000); Bartolomé Clavero, Mayorazgo. Propiedad feudal en Castilla 1369-1836 (Madrid: Siglo XXI, 1974). terhorst: Robert ter Horst, «The True Mind of Marriage: Ironies of the Intellect in Lope's La dama boba», Romanistisches Jahrbuch 27 (1976): 347-363. bass: Laura R. Bass, «The Economics of Representation in Lope de Vega's La dama boba», Bulletin of Spanish Studies 83, n.º 6 (2006): 771-787.
- ↩ César Oliva, «El espacio escénico en la comedia urbana y la comedia palatina de Lope de Vega», en Lope de Vega, comedia urbana y comedia palatina. Actas de las XVIII Jornadas de teatro clásico, Almagro 11, 12 y 13 de julio de 1995, ed. Felipe B. Pedraza Jiménez y Rafael González Cañal (Almagro: Festival de Almagro / Universidad de Castilla-La Mancha, 1996), 13-36.
- ↩ Ignacio Arellano, «Sobre el modelo temprano de la comedia urbana de Lope», en Lope de Vega, comedia urbana y comedia palatina, ed. Pedraza Jiménez y González Cañal (Almagro: Festival de Almagro / UCLM, 1996), 37-60. Sobre el corpus completo de la comedia urbana lopesca, Convención y recepción: estudios sobre el teatro del Siglo de Oro (Madrid: Gredos, 1999).