3.9 El banquete en el desván llamado «Toledo»
Casa de Octavio
Una de las escenas más densas filosóficamente del Acto III. Finea y Clara, en la sala de Otavio, conversan sobre el desván donde han escondido a Laurencio. La conversación deriva primero a un catálogo satírico de los tipos sociales que «viven en el desván» (= en la mediocridad disimulada): el necio que se cree más sabio que Platón, el matador impune, el lindo presumido, el morisco-godo, el versista lego. La enumeración tiene raíz quevediana y compone un microcosmos del Madrid del 1613. Antes del catálogo, sin embargo, Finea formula la doctrina socrática del saber del no saber («me tengo por inorante», v. 2962), uno de los pasajes filosóficos más altos del teatro áureo, comparable solo al monólogo del 3.1.
A continuación entra el padre, descubierto el engaño de la 3.8, dispuesto a forzar el matrimonio. Finea ejecuta tres veces la fórmula mágica «al desván» (vv. 3008, 3015, 3018) para escapar a los pretendientes (Feniso, Duardo, Liseo); su fingida obediencia paterna —el padre le había mandado, en 3.7 vv. 2856-2865, esconderse en el desván de cualquier hombre— vuelve la orden contra el propio padre. La métrica es redondilla, el metro del diálogo doméstico, sostenido durante toda la escena. La irrupción de Octavio con la espada vendrá en la escena siguiente (3.10).
La doctrina socrática en la antigua boba: el saber del no saber
Los versos 2955-2962 («La confïanza secreta / tanto el sentido les roba, / que, cuando era yo muy boba, / me tuve por muy discreta; / y como es tan semejante / el saber con la humildad, / ya que tengo habilidad, / me tengo por inorante») son uno de los pasajes filosóficos más altos del teatro áureo, comparable solo al monólogo 3.1 de la propia Finea. La doctrina es estrictamente socrática: los necios se creen sabios; los sabios se reconocen ignorantes.
La frase canónica es la Apología de Sócrates 21d, donde Sócrates dice del oráculo de Delfos: «Yo creo que ninguno de los dos sabe nada bello ni bueno; pero él cree saber, sin saber, mientras que yo, como no sé, no creo saber». La doctrina cruzó la tradición filosófica: Cicerón la cita en Tusculanae III.7, San Agustín la integra en Confesiones X.8, Tomás de Aquino la matiza en Suma teológica II-II, q. 161 (sobre la humildad).
Que Finea formule la doctrina con tanta precisión —como es tan semejante el saber con la humildad, ya que tengo habilidad, me tengo por inorante— es prueba de que su transformación ha sido completa. La heroína no solo ha aprendido habilidades (lectura, escritura, conversación culta); ha aprendido el reconocimiento de los límites del saber. La línea coloca a Finea en linaje socrático sin que ella lo sepa: la antigua boba enuncia, en castellano popular, lo que el filósofo griego enunció hace dos mil años.
Lope pone doctrina filosófica de primer orden en boca aparentemente cotidiana. El espectador del corral oye una sentencia bonita; el lector culto reconoce la fuente platónica. La doble lectura se sostiene sin chirridos.ext1_socrates
El catálogo satírico del desván: Quevedo y la sociología cómica del XVII
La enumeración de Clara (vv. 2963-2986) compone un catálogo satírico de tipos sociales que «viven en el desván» (= en la mediocridad, en el autoengaño). La técnica retórica —enumerar tipos en serie con anáfora— es de raíz quevediana: aparece en los Sueños (1606-1622), en las Cartas del Caballero de la Tenaza, en los Sueños y discursos. El procedimiento permite componer un microcosmos crítico de la sociedad madrileña en pocos versos.
Los once tipos enumerados componen un repertorio sociológico exacto del Madrid de 1613:
1. El matador criminal: el bravucón que mata pero queda impune. Crítica al sistema de justicia que dejaba sin castigo a los nobles violentos. 2. El desgraciado que dice gracias: el chistoso pesado que pretende hacer gracia y solo provoca desprecio. 3. La dama crédula al adulador: la mujer que confía en quien la halaga, perdiendo años de fama por una hora de discreción. 4. El lindo presumido: el petimetre de la corte que se cree caimán (= temible) y el espejo lo desengaña. 5. El cantor con voz de bueyes: el aficionado a la música que canta mal y se cree tenor. 6. El morisco-godo: el converso que falsifica linaje pretendiéndose noble visigodo. 7. El versista lego: el aficionado a la poesía sin formación que escribe «versos legos y donados». 8. El fanfarrón en peligro: el que vive de fanfarronería y queda expuesto a desgracias.
La sátira es sociológicamente precisa. Cada tipo correspondía a una categoría reconocible del Madrid del primer XVII, y la pieza los coloca todos en el desván (= en la mediocridad disimulada). La operación es democrática: si todos viven en el desván, el desván deja de ser marginal y se vuelve espacio común. Finea, que se va al desván literalmente, no se baja; entra en el espacio donde todo el mundo está.ext2_catalogo
El desván como espacio de utopía cómica
El desván donde Finea se refugia tiene tres nombres simultáneos en la pieza: desván (espacio físico), Toledo (apodo que ella le ha puesto en 3.8), escondite (función dramática). Lope juega con la triple denominación para construir un espacio escénico de utopía cómica.
La utopía consiste en que en ese desván hay igualdad. Finea está sentada en el suelo (no en silla), come con las manos (no con cubiertos), bebe del mismo recipiente que los criados. La estructura jerárquica de la casa de Octavio se suspende. La pareja amos-criados (Finea-Laurencio + Clara-Pedro) opera como cuatro iguales en una pequeña liturgia carnavalesca.
La Ilustración 14 del plan editorial visualiza esta dimensión: cuatro figuras sentadas en círculo alrededor de los manteles blancos, en un desván cubista cerrado y luminoso. El gato (la Romana del primer acto, o un descendiente) los observa desde una esquina. El espacio es, dramáticamente, refugio.
Bakhtin, en Rabelais y su mundo, había teorizado el carnaval como inversión festiva del orden social. La dama boba construye, en este desván, un pequeño carnaval doméstico: el espacio de los servicios (despensa, escondite) se convierte en el espacio de la fiesta, y la jerarquía se invierte temporalmente. La irrupción de Octavio con la espada en la siguiente escena restablecerá el orden. Pero el espectador habrá vislumbrado lo que la pieza ofrece como horizonte: una comunión posible entre amantes y servidores, sin convenciones de rango.ext3_bakhtin
Que Finea repita tres veces «al desván» (vv. 3008, 3016, 3018) en la última parte de la escena es marca de la fórmula mágica que ha construido. El topónimo se ha vuelto operador dramático: dice al desván y todo el mundo (padre, pretendientes) acepta la fuga sin oponerse. La palabra crea el espacio que la palabra describe. Es nominalismo en acto.
Aparato textual (9 variantes)
| Verso | PROLOPE (O) | Marín | López Martín | Patterson |
|---|---|---|---|---|
| 2937 «*propia casa de amantes*» | O M L P (idéntico) — fórmula proverbial del XVII | (igual) | (igual) | (igual) |
| 2946 «*fue divino su nombre*» | O M L P (idéntico) — Finea defiende a Platón | (igual) | (igual) | (igual) |
| 2962 «*inorante*» | O (forma autógrafa, lat. *ignorantem* > cast. arc. *inorante*) | «ignorante» (modernización) | sigue O | sigue O |
| 2976 «*caimán*» | O M L P (idéntico) — americanismo del *Caiman* | (igual) | (igual) — M glosa la introducción del término por las crónicas de Indias | (igual) |
| 2981 «*de Muleyes*» | O M L P (idéntico) — sátira de la limpieza de sangre | (igual) | (igual) — M conecta con la expulsión de los moriscos (1609-1614) | (igual) |
| 2962 «*me tengo por inorante*» (doctrina socrática) | O M L P (idéntico) — *oīda hóti ouk oīda* (Apología 21d) | (igual) — M glosa la fuente platónica | (igual) | (igual) |
| 2963-2986 (catálogo satírico) | O M L P (idéntico) — once tipos sociales del Madrid de 1613 | (igual) — M lo conecta con los *Sueños* quevedianos | (igual) | (igual) |
| 3008, 3016, 3018 «*al desván*» | O M L P (idéntico) — fórmula triple de fuga | (igual) | (igual) | (igual) |
| 3027-3029 (despedida de Liseo) | O M L P (idéntico) — primera muestra del galán arrepentido | (igual) | (igual) | (igual) |
- ↩ Sobre la sátira de la limpieza de sangre y la cuestión judeoconversa en el teatro áureo, Albert A. Sicroff, Los estatutos de limpieza de sangre. Controversias entre los siglos XV y XVII, trad. Mauro Armiño (Madrid: Taurus, 1985); Antonio Domínguez Ortiz, Los conversos de origen judío después de la expulsión (Madrid: Instituto Balmes de Sociología / Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1955).
- ↩ Sobre la doctrina socrática y su pervivencia en la filosofía antigua como modo de vida, Pierre Hadot, Qu'est-ce que la philosophie antique? (Paris: Gallimard, 1995); para la recepción barroca de la prudencia y la humildad sapiencial, Aurora Egido, Las caras de la prudencia y Baltasar Gracián (Madrid: Castalia, 2000).
- ↩ Sobre el catálogo satírico y lo grotesco en la obra de Quevedo, James Iffland, Quevedo and the Grotesque, 2 vols. (London: Tamesis, 1978-1982); sobre la sátira quevediana en su contexto, Lía Schwartz, Metáfora y sátira en la obra de Quevedo (Madrid: Taurus, 1984).
- ↩ Mijaíl Bajtín, La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento: el contexto de François Rabelais, trad. Julio Forcat y César Conroy (Madrid: Alianza Editorial, 1987); para una teoría de la cultura barroca como sistema, José Antonio Maravall, La cultura del Barroco: análisis de una estructura histórica (Barcelona: Ariel, 1975); sobre las mujeres y los espacios de inversión en la España de la Contrarreforma, Mary Elizabeth Perry, Gender and Disorder in Early Modern Seville (Princeton: Princeton University Press, 1990).